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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 20 de Septiembre de 2008
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Nuevo Amanecer
sep 20, 2008

Metamorfósiles, de Donaldo Altamirano

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(Propuestas, reflexiones y reivindicaciones)


El pasado viernes 19 de septiembre el escritor y pintor Donaldo Altamirano inauguró en la Alianza Francesa de Managua su exposición “Metamorfósiles”, consistente en una serie de pinturas sobre lienzo, grabados y dibujos que estará abierta al público durante toda esta semana. Éste es el segundo año consecutivo que Donaldo –quien actualmente reside en Tegucigalpa- nos presenta una exposición de su trabajo como pintor aquí en Managua.

En abril del año pasado inauguramos “Anagnórisis”, en galería Códice. Ahora hemos acudido a la propia casa del artista para contemplar algunos cuadros, y luego hemos asistido a la apertura de “Metamorfósiles” en la sede capitalina de la Alianza. De ambas visitas han emergido algunas interrogantes que no escatimamos en espetar al autor, con quien sostuvimos, finalmente, esta interesante conversación que a continuación reproducimos.

-¿Cuáles son las motivaciones centrales que sustentan esta nueva fase de intensa actividad en tu trayectoria de pintor?
Dos motivaciones básicas. Una de ellas se refiere a la valoración de la cual ha sido objeto mi obra en el contexto de la historiografía y de la actividad crítica de Nicaragua. Críticos, curadores e historiadores me han ignorado una y otra vez, o le han atribuido a mi trabajo una importancia subalterna y menor, en un plano de franca inferioridad, relegándome por tanto a un lugar de segunda o de tercera importancia entre las filas de los artistas nacionales.

-¿De ahí, entonces, tu insistencia en estas exposiciones en la pintura sobre lienzo, y en los formatos de tamaño mediano y grande? Me refiero a esas telas de hasta tres metros de largo por casi metro y medio de altura…
Exacto. Porque entiendo que una de las razones para ese menosprecio sistemático radicaba en que una buena parte de mi enorme trabajo precedente (innumerable en cuanto a cantidad y nada desdeñable en cuanto a calidades plásticas) consiste en dibujos y pinturas de formato relativamente reducido, plasmados sobre cartulinas y papeles de acuarelas. Creo que esta muestra presente en formatos mayores, realizada sobre lienzo, será, por una parte, un llamado a la reconsideración de los entendidos, una invitación a reformular los términos de la evaluación sumaria e injusta de la cual me han hecho objeto. Y por otra parte la demostración contundente, desarrollada y cabal de muchas premisas que en mi trabajo anterior de acuarelista y dibujante aparecían apenas esbozadas.

-¿Y el público espectador qué papel desempeña en este caso?
Debemos considerar a esta secuencia de exposiciones que planeo (porque esta de la Alianza Francesa tampoco será la última de la serie) como un llamado enérgico a la atención, y una apelación al criterio imparcial de los espectadores. De ahí que, en las invitaciones, hayamos insistido en convocar a los y las poetas, a los narradores y las narradoras, a algunos cuadros del periodismo culto, a la gente del mundo literario, porque quiero contar con ellos en calidad de testigos y de tribunal alternativo. Quiero que ellos cumplan con la función de juzgar a los jueces, y para que expresen al final un veredicto propio, que digan si no ha sido una flagrante injusticia la que se ha cometido reiteradamente al menospreciar, obviar y minimizar mi obra anterior de dibujante, de acuarelista y de pintor sobre papel.

-¿Y la segunda motivación?

Parte de una reflexión sobre el estado de nuestras artes regionales y de una comparación entre las tendencias que obviamente predominan en la escena local, en el mundo de las bienales y los certámenes locales, contrastadas con lo que he podido observar durante estos últimos cinco años en la escena internacional, años que han sido de intensa actividad, en cuanto a visitas a eventos artísticos internacionales, tales como la 52 Bienal de Venecia, la XII edición de Documenta en Kassel, Alemania, las bienales de La Habana, junto con la visita sistemática, la observación minuciosa de los museos de arte contemporáneo de varios países como Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos, México, Taiwán, Cuba, Argentina, Brasil o Perú.

-¿Y cuáles son tus deducciones o conclusiones al respecto?

He podido observar que en estos eventos, en las salas de esos museos internacionales, conviven las manifestaciones más novedosas del arte visual contemporáneo (instalaciones, arte-objeto, performance, arte-sonido, video y otras formas tecnológicas), junto con las formas tradicionales clásicas (pintura, dibujo, grabado, escultura), en términos de igualdad, sin prejuicios. A ninguna institución se le ocurre declarar difunta, extinta o prescrita a ninguna de estas formas tradicionales. Más bien, de cuando en cuando organizan estrategias para revalorizarlas, para promover el dibujo o el grabado, por ejemplo. Constantemente surgen artistas nuevos, o se remozan los viejos con propuestas frescas y novedosas, tanto en unas disciplinas como en otras.

-Pero entre nosotros también se ha dado una actualización aunque en forma un tanto mimética y apresurada, un tanto abortiva, de las formas, los materiales y las modalidades. Y nuestra escena aparece copada por valores emergentes…
Sí, pero con demasiada frecuencia estas alternativas se han planteado como excluyentes, antagónicas, irreconciliables. La pintura en particular ha sido declarada muerta en vida para nuestros escenarios oficiales, ha sido desechada como materia fósil. Los pintores de lenguaje tradicional circulan vergonzantes por los pasillos marginales de las bienales, confundidos y anónimos entre el público pasivo, que sin acabar de entender las formas tradicionales se ve sorprendido, asaltado e inerme delante de las novísimas extravagancias y caprichos. Pero lo más preocupante es la actitud de algunos jóvenes artistas. Por una parte abjuran por principio de toda forma de interés por la pintura y el dibujo, los consideran como formas morbosas, virales, como vectores infecciosos que garantizan el contagio de una enfermedad que nos vuelve obsoletos por decreto. Pero además asumen actitudes miméticas, cuando no plagiarias, y escandalizan el medio provinciano presentando como últimas novedades formas y hallazgos que ya fueron ensayados y explotados hasta la saciedad y el agotamiento, en otros contextos, en otras situaciones, que por lo demás no responden a los imperativos de nuestras coordenadas históricas o sociales de pueblo pobre y subdesarrollado.

-¿Qué se proponen entonces tus actuales despliegues pictóricos frente a semejante
contexto?
A través de una secuencia de exposiciones, donde predominen los grandes formatos y un lenguaje desenfadado y libérrimo, proponer un discurso artístico, articulado, coherente, rico en alusiones e implicaciones. Que responda a la lógica de nuestros desarrollos pictóricos precedentes, que potencie los valores ya conquistados y establecidos en nuestra tradición nicaragüense. Apelar de esta manera a las posibilidades líricas, a los sesgos imaginativos, fantásticos, a la creación de realidades alternativas, con las que el arte enriquece la realidad cotidiana. Lirismo libre, digo, y crítico, en contraste con otro lirismo castrado y servil, complaciente, que nos es exigido por el mercado artístico con sus presiones y demandas. No hacer un arte complaciente, luchar contra la imposición de temas, de métodos, de materiales, de estilos condicionados por las exigencias de una clientela comercial y hedonista. Reivindicar la libertad consciente del artista, su soberano capricho creador, como instancias rectoras, en último término, de sus actividades. Que seamos los propios artistas, con nuestra carga de rebeldía, con nuestros afanes de búsqueda, con nuestros anhelos de equilibrio y de justicia, los que determinemos el rumbo presente y futuro de las artes. Y que no sean las calculadoras maniobras comerciales, que no sean los barruntos teoréticos de la crítica improvisada y esnobista, que no sea la tiranía burocrática de algunos curadores sedicentes.


Septiembre, 2008.



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