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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Martes 30 de Septiembre de 2008
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sep 30, 2008

Entre los negocios y la maternidad

Lucy Palma

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Velia Agurcia

Lucy Palma dice sentirse orgullosa de cada uno de sus 36 años. ¿Y quién no lo estaría? Desde los quince años trabajó como modelo en su país natal, El Salvador; ganó varios certámenes de belleza como Miss Imagen Internacional, en México, y Miss Hawaiian Tropic.

A los treinta años Palma abandona las pasarelas y los estudios fotográficos, y se convierte en lo que realmente quería ser: empresaria. Actualmente tiene ocho hijos, cuatro de ellos son sus negocios en Nicaragua, donde reside desde hace siete años con su familia.

El primero de sus hijos fue en realidad una niña a la que llamó Daniela. Ahora que su primogénita es toda una señorita --tiene quince años--, la empresaria se declara orgullosa del trabajo que hizo como madre. Especialmente porque durante ocho años fue madre y padre de su bebé.

Según cuenta, ella y su esposo, un reconocido empresario nicaragüense, se conocieron mientras él estudiaba en El Salvador. Se enamoraron y compartieron la vida del cortejo y el noviazgo por cinco años. Luego llegó el primer gran paso: el matrimonio. Estuvieron juntos por sólo tres años, pues decidieron divorciarse. Ella quedó sola en su país, con su hija y las pasarelas.


Una segunda oportunidad
al amor
Pero gracias a Dios, como ella misma asegura, la vida decidió juntarlos nuevamente y cumplir el sueño de todo hijo de padres divorciados: Daniela pudo ver cómo sus padres se “reenamoraban” y lograban tener un final feliz.

En 2001 contrajeron nupcias por segunda ocasión, y esta vez el producto fueron tres niños --de seis, tres y un año y medio--. “Es difícil, pero cuando Dios está de tu lado o uno está cerca de él, todo sale bien”, asegura Lucy.

El inicio del sueño

Cuando Lucy Palma llegó a Nicaragua no conocía a nadie. Pero en este país vio la oportunidad de empezar su nueva vida y finalmente iniciar el sueño que tanto quería ver cumplido. Gracias al dinero ahorrado que ganó en sus quince años en el modelaje logró abrir su primer negocio. Fue un gimnasio llamado Spinning World. Este primer paso como empresaria le permitió conocer gente en el país y sentirse más cómoda en las tierras pinoleras.

Más tarde, como toda madre de niños pequeños, se dio cuenta que en Nicaragua no había opciones de diversión para la familia. Por ello, se le ocurrió poner un segundo negocio, esta vez dirigido a los juegos infantiles, específicamente los juegos mecánicos que se pueden encontrar en los pasillos de Metrocentro.

“Aquí no hay opciones para la familia, solamente se puede ir a comer con los niños”, comenta Palma. Quizás ésa es la razón por la que años después decidió ampliarse e incursionar en un segundo centro comercial; esta vez fue Multicentro Las Américas.

Hace unos años decidió dar un paso más grande aún: abrió el restaurante Fun House, en la planta baja de Metrocentro, donde se combinan la comida y el entretenimiento. Esta experiencia es la más grande que ha tenido en su etapa como empresaria, pues según ella, es una empresa grande que tiene más de treinta empleados.

Una vida muy ocupada

Mamá en el trabajo y empresaria en casa. La rutina de Lucy es bastante agitada. Por las mañanas se encarga de ver que sus hijos estén listos para ir al colegio, y si puede los lleva y trae del colegio.

“Trato de tener mi oficina en casa y además tengo mucha ayuda de parte de los gerentes de mis negocios”, dice. Asimismo, asegura que trata de organizarse, aunque a veces le resulta complicado porque pasa en reuniones todo el día. Pero siempre que puede le dedica las tardes a sus hijos.

Aunque en ocasiones la mejor solución a ese problema es llevarlos a su negocio, y mientras ella está hablando con sus socios, los niños están jugando o comiendo. Todo es posible si se organiza y se tiene fe en Dios, o al menos eso le gusta pensar.



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