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Salud y Sexualidad
oct 17, 2008

La sexualidad en el consultorio

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¿Qué está comiendo? ¿Puede conciliar y mantener el sueño sin problemas? ¿Hace actividad física de forma rutinaria? Estas y otras preguntas pueden haberlas escuchado la gran mayoría de los pacientes cada vez que concurrieron a un consultorio médico.

Sin embargo, muy probablemente estos mismos pacientes hayan dejado de oír otras igualmente importantes: las referentes a su sexualidad.

En efecto, una buena sexualidad es parte fundamental de una buena salud, y si un médico está interesado por la salud integral de sus pacientes, no debería dejar pasar por alto este aspecto.

Sin embargo, los mismos tabúes que azotan a la sociedad no dejan de estar presentes en el consultorio médico, y es por ello que la gran mayoría de los profesionales prefiere dejar de lado este asunto de suma importancia, con el objetivo de no “incomodar” al paciente.

En el mejor de los casos, ciertos especialistas como ginecólogos, obstetras o urólogos, abordarán aspectos referentes a la sexualidad del paciente, ya que la misma tiene relación con su especialidad y objeto de estudio; pero, igualmente, y en muchas oportunidades, las mismas no tendrán en cuenta el aspecto global de la cuestión y sólo se interesarán por su campo específico de estudio.

De esta forma, cuestiones fundamentales para la salud sexual del paciente, y por ende para su salud global, como por ejemplo el destierro de los prejuicios e ignorancias en referencia al sexo en la menopausia, los tipos de orgasmos, la masturbación, la ubicación y función del clítoris, el sexo oral o anal, o el mito de la vejez asexuada; quedan totalmente a un lado, afectando así el de-sempeño sexual y la calidad de vida de estas personas.

Profesionalismo en juego

Además de los tabúes que rodean a todo lo relacionado con el sexo, los entendidos en el tema hablan de otros dos factores que fomentan y mantienen este problema: la falta de educación sexual en las universidades y la falta de profesionalidad de muchos médicos (en especial masculinos) para intentar averiguar y estudiar más sobre el tema.

En relación con el primero de estos asuntos, los expertos afirman que la mayoría de las universidades occidentales abordan el tema sexual desde una perspectiva meramente reproductiva, en donde el placer está totalmente ausente, por lo que sus egresados no pueden comprender de forma global el fenómeno de la sexualidad humana.

Ligado a esto último se observa el segundo de los problemas, que es la falta de aceptación por parte de muchos médicos, de esta falencia en su formación que los lleva a guiarse meramente por su experiencia personal, algo totalmente subjetivo y alejado del rigor científico.

Esto último se profundiza en el caso de los médicos hombres, quienes toman los cursos de sexualidad como una ofensa a su masculinidad, creyendo que, gracias a su experiencia, pueden dar cuenta de todo lo relacionado con el aspecto sexual. Las médicas mujeres, sin embargo, son más abiertas para asistir a este tipo de cursos de actualización profesional.

Muchos profesionales afirman no tocar el tema sexual para no inhibir a sus pacientes, sin saber que, en realidad, la forma de no incomodarlos es haciendo un correcto y sutil acercamiento, que los lleve, lentamente y de manera natural, a hablar a los pacientes sobre su sexualidad.

Para tocar el tema de una forma cuidadosa y sutil, los entendidos en la materia aconsejan, en principio, realizar preguntas generales que no aborden temas específicos para poder así observar la reacción del paciente. Preguntas como: ¿se encuentra conforme con su vida y deseo sexual?, deberán anteceder a otras como: ¿le cuesta llegar al orgasmo? o ¿tiene problemas, de dolor u otro tipo, al efectuar el coito?
Si estos profesionales esperan a que sea el paciente quien tome la iniciativa de expresar sus problemas, tendrán, en la mayoría de los casos, como única respuesta el silencio.

Y este silencio puede ser extremadamente contraproducente en los casos de pacientes que no sepan cómo rearmar su vida sexual después de sufrir una hemiplejía, una lesión medular, alguna cardiopatía, colostomía, mastectomía, u otro problema que afecte directamente su vida sexual, puesto que se sabe que la mayoría de las parejas que no reanudan su vida sexual durante seis meses probablemente jamás lo hagan, lo cual repercutirá de manera decisiva en su salud integral.


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