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Salud y Sexualidad
oct 31, 2008

Anatomía sexual femenina


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No hay mujer igual a otra. E esto no sólo se refiere a las personalidades, ya que también son diferentes sus cuerpos por dentro y fuera.

La gineco-obstetra Alba Sánchez dice que existen diferentes tipos de pelvis, vulvas e hímenes en las mujeres.

Por ejemplo, existen cuatro tipos diferentes de pelvis, que varían en su tamaño y estrechez. De acuerdo con esto están la pelvis ginecoide, androide, antropoide y helicoidal.

La primera es la más común. Se trata de una pelvis ancha en los diámetros verticales y transversales. “La mejor pelvis para la mujer”, asegura Sánchez, ya que no produce ningún inconveniente durante el parto o la penetración sexual.

Si cuesta un poco la penetración, no se debe a la estrechez, sino a los tejidos blandos de la vagina o la humedad a la que está expuesto el genital, por lo que se presentan inflamaciones, irritaciones, resequedad o atrofia”, dice la especialista. Además, puede sumarse a estas incomodidades algún hongo o infecciones renales que conllevan problemas en la ovulación, y propician un ambiente húmedo en el interior de la vagina, debido al sudor, semen, sangrado menstrual o tejidos débiles producto de rascados, tumores, quistes o verrugas por condilomas, según dijo Sánchez.

Sin remedio

Sin embargo, una mujer con pelvis estrecha puede tener algunas complicaciones a la hora de un parto, precisamente porque se dificulta el paso de un bebé vía vaginal. Por desgracia, este problema no tiene corrección quirúrgica. Es de origen embrionario o congénito, es decir, que ya se viene con ese tipo de vagina y no tiene nada que ver con la nutrición o los ejercicios.

Otro aspecto importante para Sánchez es el de aclarar que también en este caso las “apariencias engañan”, pues asegura que no porque una mujer sea caderota tiene una pelvis ginecoide, o una muy delgada tiene una pelvis estrecha. “No es lo que refleja por fuera”, añade la ginecóloga.

Otro problema que puede producirse en esta parte del cuerpo es el del ángulo subpúbico. De acuerdo con Sánchez, esto no es más que una pelvis formada por huesos más pequeños y muy estrechos que no permiten que pasen más de “tres dedos juntos”.

Más cuidado de los genitales femeninos

Es algo general que los seres humanos tengan ciertos complejos con sus cuerpos. Y aunque a veces parezca increíble, muchas mujeres se sienten incómodas e inconformes con la forma de su vulva.

“En el caso de la vulva, algunas personas tienen un tejido adiposo (graso) en ella y otras lo tienen, pero en menor cantidad”, explica Sánchez. Pero tampoco tiene relación con el peso. Incluso, la especialista comentó que ha tenido pacientes muy delgadas pero con vulvas grandes.

Algo no muy bueno de este asunto es que con el paso del tiempo los genitales pierden consistencia y firmeza, por lo que se van tornando flácidos o se arrugan y adquieren un tejido muy delgado. Esto se debe más bien a la distribución genética de la grasa, según dijo Sánchez.

Otro problema que puede presentar el órgano femenino es el de los labios vaginales, como es el caso de los labios menores redundantes, que son los pliegues de la vulva más “escondidos” que sobresalen con los externos. Entre las repercusiones que se presentan están algunos dolores o molestias durante la penetración. Para evitarlo, Sánchez recomienda separar los labios de la vagina antes de la relación sexual. “Esto a veces es un obstáculo para el acto sexual y puede propiciar una mayor producción de secreciones y más infecciones”, explica la especialista.

El himen: un mito machista

Científicamente existen dos tipos de himen, uno circular o circunferencial, que no es más que un tejido que está alrededor de la entrada de la vagina. Otro es el semilunar, que está en la mitad de la entrada y fimbriado, por lo que parece una cenefa alrededor de la entrada del miembro.

Pero eso sólo se refiere a la forma del himen. En materia de elasticidad también hay dos clasificaciones, una es el himen “complaciente”, que es el que no se rompe con la primera relación sexual, precisamente por la flexibilidad que tiene, según aclara la ginecóloga. La otra es el himen resistente, que sufre una especie de desgarro, lo que ocasiona el sangrado vaginal en esa primera relación.

De estas “categorías”, Sánchez asegura que la mejor es la del tejido que no se rompe, contrario a lo que piensan los hombres, pues éste es el himen que causa mayor placer. En cambio, el resistente, además de causar un desgarro, puede ocasionar un sangrado mayor e incluso puede requerirse de asistencia médica; además, causa inflamación, incomodidad y dolor en el interior de la vagina.

Por ello, la especialista recomienda que cada mujer se realice un chequeo constante y vigile las parte física de sus genitales. Asimismo, manifestó que deben cuidar su higiene personal para evitar infecciones o molestias durante el coito.




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