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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 03 de Noviembre de 2008 - Edición 10138
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Apuesta ecoturística en Pacaya

Por el sendero La Pila


Por el sendero La Pila - Foto

Catarina, Masaya

Kenia Pavón, una guía turística de profesión, dice que un par de tenis y un atuendo casual bastan para recorrer el sendero La Pila: la nueva apuesta ecoturístico de la comunidad de Pacaya, una de las cinco zonas rurales del municipio de Catarina, Masaya.

Sin embargo, a eso añadiría: el “rijio” o la disposición de caminar durante hora y media, tiempo que traducido en medidas equivale a un kilómetro con 60 metros y tres centímetros, lo que mide exactamente el sendero que en estos días será inaugurado por el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur).

Mayda Meléndez es un ejemplo de eso. Ella trabaja para la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG), y por su quehacer le tocó transitarlo. “Yo no hago ejercicio y sí, sentí la caminada”, comenta, tras admitir que las “libritas” de más también influyeron en eso, al punto que en más de una ocasión la presión se le bajó.

Meléndez tuvo, incluso, que echar mano de un chocolate para “agarrar” energía y seguir recorriéndolo. Aunque apunta que valió la pena hacerlo. Y hay varias razones para pensar de esa forma. Una de ellas es el bosque húmedo que concentra el sendero con más de 70 especies, donde es fácil encontrar árboles frondosos y elevados, como el madroño, el pochote, el ceibo, entre otros, y observar entre sus copas monos congos y ardillas.

Dos miradores y seis estaciones

El recorrido inicial es cuesta abajo, ya que el sendero es circular. El trayecto arranca hacia abajo y acaba cuesta arriba, formando una especie de espiral. La primera estación que se hace está ubicada en un árbol de Panamá, cuya edad se calcula entre 90 y 100 años. Según Pavón, en invierno ese árbol sirve de refugio a los monos congos y en verano se convierte en la posada de las ardillas.

Incluso hasta los lugareños echan mano de él, pues su fruto es rico en vitaminas, “ayuda a la circulación de la sangre y evita las alergias en la piel, además sabe a maní”, cuenta Pavón.

La segunda estación del sendero se realiza en La Ceiba. “El árbol de la fertilidad de los indígenas”, comenta la guía. Unos siete minutos más tarde se encuentra la tercera parada conocida como pochote-madroño, porque abarca a un árbol con hojas de madroño y tronco de pochote. La joven recalca que al parecer “ambos árboles se juntaron para poder sobrevivir a la quema indiscriminada en la zona”.

Tras eso hay que seguir hasta llegar a la cuarta estación, que se hace en el Mirador Jiñocuabo, conocido como indio desnudo, porque es un árbol que no tiene cáscaras. Allí es donde el visitante puede observar una cara de la Laguna de Apoyo, que en total tiene seis kilómetros de diámetro y 200 metros de profundidad, de acuerdo con Pavón.

La quinta estación es La Pila, adonde llega el agua de una de las cascadas naturales de la zona. “Allí nuestros tatarabuelos recogían agua para beber y nuestra idea es conservar esa fuente natural”, explica Pavón.

Luego, la última y sexta estación se hace en el Mirador Pochote, donde se aprecia a toda plenitud la laguna. En este punto los visitantes pueden tomar aire para luego terminar el trayecto de media hora donde acaba el sendero.

Apuntan al turista mochilero

Pavón adelanta que al turista que apuntan es al mochilero. “Porque es un turista que le gusta la aventura, le gusta conocer, caminar, ver la flora y fauna, o sea entrar en contacto con la naturaleza”, expone. El precio para recorrerlo es de 6 dólares por persona, que al cambio actual equivale a un poco más de 118 córdobas.

De acuerdo con la guía los ingresos que logren obtener los invertirán en la misma comunidad. “El objetivo es ayudar al centro de salud que hay en Pacayita, que atiende a niños bajos de peso, pensamos, por ejemplo, darles medicamentos”, refiere.

Aparte de eso tienen el compromiso de otorgar un porcentaje del dinero a la alcaldía de Catarina, municipio al que pertenece Pacaya. “Además invertiremos en nuestro proyecto”, señala optimista.

¿Cómo llegar?

El Sendero La Pila está ubicado en el cruce de la comunidad Pacaya. Es decir, a unos 5 kilómetros de Masaya.

Kenia Pavón, guía turística del sendero, explica que cualquier persona interesada en recorrerlo puede contactarse con ella al número celular: 675-9090
El primer grupo con el que experimentaron la travesía estuvo integrado por norteños, bolivianos y ticos. “La impresión de ellos fue buena y por eso nos animamos más con el sendero”, cuenta Pavón.

De acuerdo con la joven, cada guía está capacitado para atender a 15 turistas por grupo.





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