nov 15, 2008
Don Fernando Silva y sus coloquiales narraciones
Francisco Javier Bautista Lara
Es don Fernando Silva (Granada, 1927) un cuentista, un narrador coloquial, muy nica, quien continúa escribiendo y ahora también dibujando sin pérdida de tiempo, con palabras y trazos, el agua y el viento, las costumbres y la gente, bordeando el lago y el río, navegando, pescando, platicando, charlando en una lancha, en la calle y en un bajareque…
Arrea el ganado, levanta la cosecha y se cuela entre los decires del pueblo, repitiendo sus malas palabras y sus elocuencias. Fue, como ya lo he confesado antes, el autor de dos de mis primeras lecturas escolares: “De tierra y agua” y “El Comandante”, de donde me despertó inquietudes, la imaginación sobre escenarios rurales, en ese tiempo para mí desconocidos, los vericuetos del lenguaje y sus figuras, los nicaraguanismos, y la grandeza de la sencillez de la rutina platicada con fluida naturalidad.
Nuevamente, el incansable y persistente don Fernando Silva, poeta y doctor, maestro y escritor, oidor y lector, publica, por no dejar, “9 cuentos”, eso, sobre lo que cuenta, como escribe en “Boca de Sábalos”, una de sus breves narraciones incluidas: “Eso que está viendo es la vida… esa vida pues que ahí va y que por eso. Pues, cada uno tiene su historia”. Y él, las tiene, le sobran, por la intensidad y extensión de sus años, por la pulcritud de la mano que vibra cuando don Fernando se inclina sobre el papel en blanco que espera ansioso ser llenado de signos, palabras y líneas, que van dibujando poco a poco escenarios, vivencias, sabores…
Las cosas --dice en “Lo mal habido”-- “son como las frutas, unas están verdes, mientras otras maduras ya están podridas”; unas ideas están listas para salir, otras ya han salido, las nuevas esperan su turno, para ser masticadas en el texto, que siempre luce joven, fresco y saludable.
El horizonte pasado se asoma, por delante, otro se extiende; la memoria despierta recreada en el presente, se reinventa… un olorcito a tierra mojada, a algas de río y sopa de pescado con trozos de plátano para que el caldo agarre cuerpo, el sudor por la humedad tropical y ese sonido, el alegre pillar que distrae cuando los pájaros silvestres y libres, saltan a través de las páginas que van quedando y saliendo…
Managua, 10 de mayo 2008.
www.franciscobautista.com
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