ene 10, 2009
Poesía de Melissa Solórzano
Cada Paso una Imagen
Paseo por la calle.
La noche y su mudez.
Cada paso guarda una imagen.
Veo la parroquia, el atrio,
el parque, los viejos añorando
la pasión flameante,
las viejas casas esquineras
de adobe y tejas
cayéndose.
Cada paso trae una imagen.
Entre paso y paso silencioso,
he revivido un recuerdo.
Clara en verdad la imagen, eras tú
y detrás de ti la naturaleza imponente
del volcán.
Llegó como una postal esperada
en silencio, con fe.
LLEGARÁS A MÍ
¿Será que el universo en su confabulación
de darnos el encuentro, sólo nos permitió
una noche?
¿Cómo haré para saber de ti,
llegar a ti?
Quizás las huellas que dejaste
en mi cuerpo sirvan de pistas
o si el final es cruel
sólo quede el recuerdo.
Pero sé que llegarás a mí como gotas de rocío,
claras y frescas.
EL ÁNGEL DE LA NOCHE
El ángel de la noche posó sus alas en ella,
carente, necesitada, sobreviviente de sus penas.
Parecía renacer cuando pudo ser el final.
Ni los suspiros por utopías la salvarían. Sin temor se entregó.¿Qué se puede perder cuando se tiene segura la muerte?
¿Qué sería de mañana si no volvieras?, preguntó
cuando sintió el frío de su soledad.
Rogó a su Dios la libertad del ángel, su regreso.
Las únicas cortantes palabras que pronunció.
ME PREGUNTO
¿Qué mano trazó el camino
que me condujo a ti?
¿Quién nos dijo que estaríamos allí,
en la espera de lo antes buscado y no encontrado?
¿Pero a quién esperábamos siendo desconocidos?
¿Quién me hizo saber
que eras tú a quien aguardaba
para ser amado?
¿Quién te hizo saber
que era a mí a quien ibas a amar?
¿Por qué tú?
¿Por qué yo?
Parecías ser ya parte de mí.
¿Desde cuándo me habitabas?
¿Habrás nacido en el momento en que yo nací
o yo ya había nacido en ti?
¿Será que fuimos un único ser?
¿Cómo te reconocí sin memoria?
CANCIÓN TRISTE
Una canción triste retorna a mí cada noche.
En un sueño tú cantas.
Te busco y no te encuentro.
Despierto y no recuerdo la canción.
Hoy he decidido ir en busca de tu canto,
tocarle la piel, sellarlo en mis dedos.
Recuesto mi cuerpo cansado,
dormito.
La pasión de mi mano dibuja tu figura,
me hundo en este sueño,
creo abrazarte y ya no estás.
Era otra ilusión,
un sueño en la habitación oscura.
Vuelvo a soñarte
en un salón amplio
de piso oscuro, descubierto por la luz
que entra desde la ventana de cristal.
Tu mirada está perdida
y en ella tu alma sin sosiego,
Pero ¿qué cantas?
¿Cómo sé que es una canción triste?
¿Por qué para mí?
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