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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 02 de Febrero de 2009 - Edición 10
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El archivo Rubén Darío en Madrid


El archivo Rubén Darío en Madrid - Foto
Rubén Darío, Director Literario.

Inaugurada el pasado ocho de octubre en la Biblioteca Histórica Marqués de Calderillas (Noviciado 3), de la madrileña Universidad Complutense, la Exposición “Rubén Darío/ Las huellas del Poeta”, presentó al público por vez primera el archivo rubendariano donado al Estado español por Francisca Sánchez en 1956. Rocío Oviedo y Juana Martínez, docentes y estudiosas, la organizaron.

La misma Rocío redactó el guión, dividido en tres secciones: el ámbito familiar de Darío desde 1889, sus proyecciones como escritor y su intensa actividad diplomática.

La importancia del archivo (que de sus estantes muy pobretones en el edificio A de la Facultad de Filología fue trasladado, para su mayor y mejor resguardo, a la Biblioteca Histórica) reside en un gran número de documentos. En el Catálogo de 1987, publicado por Rosario M. Villacastín, nieta de Francisca Sánchez, se registran más de 4,795 piezas.

Más de 5,000 piezas

Pero Rocío rescató unas carpetas extraviadas (en posesión de Carmen Conde, la biógrafa de Francisca) y descubrió otras con más piezas, incluyendo versos inéditos; de manera que fácilmente superan las 5,000. Rocío, con algunas becarias, ha completado y corregido el Catálogo, cuya edición será todo un acontecimiento.

De hecho, la exposición y su libro complementario ya lo son. La primera consta de una muestra selectiva de 191 documentos, bajo el cuidado de Aurora Díez Baños, funcionaria de la Biblioteca Histórica, cuya Directora -–Marta Torres-— inauguró la Mesa Redonda entre las diez y las 17 horas del miércoles 12 de noviembre pasado.

La mesa redonda de clausura

Intervinieron Luis Sáinz de Medrano, Director por muchos años del archivo, con una síntesis histórica del mismo; Rocío Oviedo, con una “Biografía de Rubén Darío desde el Archivo (1898-1916)”, y Juana Martínez, con la ponencia “Rubén Darío en la vida literaria española”. Ambas coordinaron el archivo en los últimos años.

Por la tarde me correspondió disertar sobre “Hispanoamericanos en el epistolario de Darío”, siguiendo Ricardo Llopesa con su “Relación de escritores y europeos con Darío” y, enseguida, el catedrático e investigador de la Universidad de Alicante, Juan Carlos Rovira, con “Tres ejemplos sobre la utilidad del archivo”.

El volumen y catálogo complementario

Los trabajos anteriores, más el de Günther Schmigalle sobre “La Caravana Pasa: problemas de investigación”, más una “Bibliografía crítica del Seminario Archivo Rubén Darío” de Ana Rodríguez, se publican en el volumen complementario de 254 páginas, editado por Ollero y Ramos y la Universidad Complutense en septiembre de 2008.

Los documentos expuestos y reproducidos en dicho volumen ejemplifican la versatilidad de Rubén como escritor, los ínfimos detalles de su espacio hogareño (menos relevantes que los anteriores) y el orden estricto y la capacidad que desempeñara como Ministro residente de Nicaragua en España a partir del tres de junio de 1908, cuando presentó sus credenciales ante el Rey Alfonso XIII.

Cabe aclarar que Rubén, en rigor, careció de la esencial categoría del diplomático: no fue Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario.

Dos postales a
“Madame Rubén Darío”
Integran la exposición fotografías, retratos, cartas y notas manuscritas, postales, tarjetas de visitas, recibos, primeras ediciones, esculturas y pinturas. Entre las postales, se destacan tres: una enviada por Hugo Marcus, desde Bonn, el diez de mayo de 1904 y recibida por Darío.

En ella figura el puente de la ciudad sobre el Rhein y un viajero con antifaz, paraguas y maletín en el aire; y dos del propio Darío a Francisca Sánchez. Una del 11 de mayo, también de 1904, remitida desde el Central-Hotel de Berlín, y la otra desde el Hotel Des Douanes de Anvers el 22 de junio del mismo año. La dirección de la destinataria en ambas es: “Madame Rubén Darío/ 30 Rue Feydeau, París”.

La primera dice: “Querida Tataya, Sigo bien. Espero tener buenas noticias tuyas en Venecia. Te contaré muchas cosas. No dejo un solo momento de acordarme de ti. Quiero que me cuentes mucho cuando nos veamos. Te mando un gran abrazo y muchos besos. Recuerdos a Théodora y demás. Tuyo / Rubén”.

Y la segunda dice: “Querida conejita. Recibí los doscientos francos. Lo del sastre, debiste darle un cheque. Todavía es tiempo. O si no, que tenga todo listo para mi llegada. Cuídate y muchos besos de/ Tatay. / Escribes muy poco / Hay que tener todo listo. Sólo un día estaré en París”.

También la exposición muestra portadas de las dos revistas que comenzó a dirigir Darío en París a partir de mayo de 1911: Mundial Magazine y Elegancias (esta para un público femenino), ambas financiadas por los hermanos Armando y Alfredo Guido, de nacionalidad uruguaya. En agosto de 1916 Mundial llegó a su último número: el 40. Ninguna otra revista ha superado en calidad estética esta publicación en lengua española.

El retrato de Darío
pintado por Téllez
La más impactante de las piezas artísticas es el retrato al óleo que el mexicano Juan Téllez elaboró de Darío, considerado por el propio Rubén, el más próximo a su interioridad.

El retrato pintado por Juan Téllez, “Rubén Darío” (París, 1907), fue el retrato que más agradó al poeta, excepto en un detalle inconcluso: su mano izquierda -—demasiado gruesa—- sobre un libro. En carta a Téllez, fechada el 17 de junio de 1908, Rubén le dice: “El retrato que usted me hizo me gusta mucho, como a todos los que lo ven, apartando el defecto de las manos”. Darío evoca al “Erasmo” de Holbein, pese a no estar retratado de perfil.

Téllez nació en Sevilla el 24 de junio de 1879. Llegó a México cuando tenía cinco años. Hacia fines del siglo XIX, y probablemente muy joven, ingresó a la antigua Academia de San Carlos para estudiar pintura, mas tuvo oportunidad de hacerlo también en España.

Téllez debió entusiasmarse ante los cuadros de los maestros del Siglo de Oro. Por las repercusiones que hay en su obra, también se interesó por lo que hacían los pintores del momento, como Joaquín Sorolla, Darío de Regollos, Ignacio Zuloaga y Daniel Vásquez Díaz. Murió enajenado en México.

El suscrito, quien posee fotocopias de todo el Archivo Rubén Darío de la Complutense (como también de la sección dariana del “Archivo del Escritor” localizado en la Biblioteca Nacional de Chile), considera indispensable consultar ambas fuentes documentales para cualquier verdadero proyecto de obras completas. De manera que las selectas en tres volúmenes que ha comenzado a dirigir y a editar el dariano por encargo, recientemente laureado en Nicaragua, han prescindido de ambas fuentes.

También el suscrito sugiere a las autoridades correspondientes organizar dicha exposición en Managua para disfrute y conocimiento de nuestro pueblo.




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