feb 17, 2009
El perfume: ¿arte o magia?
Ambos elementos se enlazan para que un perfume provoque una atracción intangible.
Cada uno está compuesto por una mezcla química de fragancia, solvente y estabilizador. ¿Sencillo? En lo absoluto, dado que una gota del primer elemento, por ejemplo, extracto de rosa de mayo o de jazmín, puede cambiar por completo el equilibrio del resultado que se busca y se desea.
Esa es la difícil y delicada tarea de los perfumeros, esos hombres y mujeres, cuyo olfato puede detectar las minúsculas variaciones que habrán de ser definitivas en una fórmula.
El proceso es similar al de un compositor construyendo una estructura musical en la cual cada nota determina el entramado melódico.
Si las rosas destiladas son cosechadas en una tierra u otra, aunque sea en la misma región del mundo, el resultado es diferente. También varía si los capullos recién cortados se almacenan en contenedores plásticos o en los tradicionales sacos de yute.
Por esas razones, la cosecha recogida, y destilación de rosas y jazmines constituyen dos eventos anuales de importancia vital para la prestigiosa casa Chanel, los cuales se hacen en la actualidad con el mismo esmero artesanal que a principios de los años 20, cuando Mademoiselle Chanel estrenó dos clásicos: Chanel No.5 y No. 5 Eau de Toilette, la cuales figuran entre las fragancias más estimadas de la historia, por el sublime equilibrio entre estructura y textura. Perfección o seducciónLos disparadores que hacen que un perfume permanezca a través del tiempo, que se convierta en un clásico, pueden ser perfección o seducción. En cualquiera de los casos es imperativo que comunique esa sensación de misterio y complicidad tanto a las mujeres jóvenes como a las maduras.
Algo similar le sucedió a la casa Guerlain con Shalimar, fragancia intemporal como la historia de amor que se supone impulsó a Jacques Guerlain en 1926, a usar jazmín y rosa de mayo en una estructura mucho más exótica, con un resultado que invita a la seducción.
Eso es lo que buscan los directores creativos de las diferentes casas que exploran el universo de las fragancias, desde Bvlgari y Armani hasta Estée Lauder y Givenchy; desde YSL y Carolina Herrera hasta Kenzo y Lancôme, Ralph Lauren y Jean Paul Gaultier; todos buscan esa gota justa de perfección que transformará una fórmula correcta en la combinación mágica.
Esa que nos produce una explicable reacción que trasciende el puro proceso químico, para elevarlo al rango de arte y magia.
Fuente: Mundo Hispano
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