Una pincelada en un promisorio escenario La empresa artístico-cultural
Arnulfo Urrutia
“En Nicaragua no se apoya al artista”. “A la gente no le gusta la cultura”. “La situación económica no permite montar eventos culturales”. “Para qué escribir un libro, si la gente casi no lee”. “Si me dedico al arte y la cultura, me muero de hambre”.
Frases como esas son muy comunes al conversar con artistas nacionales, de diversas especialidades. Las lanzan al viento con tan gran sentimiento, que adquieren un carácter de verdad absoluta, libre de todo cuestionamiento. Es por esa razón, que muchas personas, fácilmente apoyan tales afirmaciones, y solidarias se internan junto al artista, en los camerinos del gran teatro de la frustración; el teatro del “No se puede”.
¿Pero qué sucede, si a esas afirmaciones se les plantean algunas interrogantes para...
|