mar 5, 2009
Los duendes de Rambla
Hace muchos años, cuando en Kambla todavía no vivía mucha gente y no se sabía nada de plantas medicinales, no existían curanderos y sukias, vivían allí muchos duhindu (duendes). Ellos vivían en el monte, apartados de las casas de las personas. Sólo por la noche salían haciendo bulla y chiflando para llamar a la gente.
Cuando había luna se les miraba entre los árboles como hombrecitos pequeños. De vez en cuando agarraban un caballo para montarlo. No lo dejaban descansar ni un minuto y al día siguiente lo encontraban muerto.
Un día desapareció un joven de la comunidad. La madre lo buscó en todas partes, pero no pudo encontrarlo. Lloró, preguntó a todos, si no lo habían visto, pero nadie sabía algo del joven.
Después de 15 días apareció milagrosamente, pero había cambiado bastante. Estaba delgado y pálido, no quería comer ni hablar. Estaba enfermo.
No existían los curanderos, así que no sabían qué remedio darle para curarlo. Con el tiempo se dieron cuenta de que los duhindu tenían algo que ver en ese asunto.
Uno de ellos llegó una noche y chiflando llamó al joven. Con fuerza lograron que no saliera de la casa para que el duhindu no se lo pudiera llevar otra vez.
Pasaron los años y la gente de las comunidades aprendió a utilizar el poder de las plantas, a curar enfermos y hacer remedios. Así lograron liberar al joven del poder del duhindu.
Con el apoyo de los curanderos y con rituales limpiaron toda la comunidad de Kambla y todos los duendes se fueron de ese lugar. Hoy en día casi no hay duendes. Solamente en un crique pequeño que queda detrás de la comunidad, se escuchan a veces chiflidos de un duhindu que todavía anda por allí.
Fuente.- leyendas-nicaraguenses.blogspot.com
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