mar 13, 2009
Caricias,un arte que excita
¿Cómo, dónde y de qué manera podemos acariciar para aumentar las sensaciones? ¿Algunas caricias son más sugerentes que otras? Te invitamos a que conozcas un poco mejor de ese arte
El ritual amoroso es algo más que el acto en sí mismo. Una buena dosis de caricias estimula e incluso aumenta los momentos de placer con nuestra pareja.
Son muchas las razones que justifican la necesitad y las ganas de cultivar el arte de las pequeñas caricias en pareja. La esencial es, por supuesto, el placer.
Si eres muy joven y todavía no estás preparada para hacer el amor con todo lo que ello implica, no quiere decir que no estés enamorada o no sientas deseo por tu novio. En esa etapa puedes descubrir a tu pareja explorando su cuerpo con pequeñas caricias que dejarán sin duda muy buenos recuerdos.
Incluso cuando no somos tan jóvenes, podemos recordar los agradables momentos de placer sin tener que llegar hasta el final del acto sexual. De hecho, solemos tener más imaginación cuando somos jóvenes.
Al practicar pequeñas caricias, reactivamos el intenso deseo que sentíamos, sobre todo durante la adolescencia. Cuando no tenemos un lugar fijo para hacer el amor ¡la excitación está asegurada!
Para que perdure el deseo, se necesita cambiar, renovarse continuamente. Algunos optan por la facilidad y el cambio de pareja. Pero la solución más constructiva en la pareja, es inventar, cambiar, estimularse entre los dos, para beneficiarse al mismo tiempo de un deseo muy fuerte y de una relación estable, que también permita realizar proyectos de vida.
Está comprobado: la excitación sexual aumenta cuando se cuidan los preliminares de todo tipo. De ahí que seamos inventivos y que exploremos todas las caricias que podamos imaginar.
Hacer bien el amor, también consiste en divertirse juntos. Las caricias son el mejor momento del juego. Hacerle reaccionar descubriendo las partes de su cuerpo más sensibles.
Cuanto más aumenta el deseo, más aumenta la excitación, y estamos más pendientes de nuestra pareja. El amor se convierte en un auténtico juego íntimo y el placer sexual se dispara. Es sin duda una de las mejores formas de unir aún más la pareja.
Fuente: elplenitud.com
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