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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Jueves 26 de Marzo de 2009
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mar 26, 2009

El bólido que estremeció Masaya

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Masaya, para 1908 era una ciudad apacible, cálida, con pocos habitantes y tres calles, así la describió en su poema Mario Cajina Vega. Después tuvo unos cuantos barrios, con fincas aledañas.

Era una noche del 30 de junio de 1908, cuando la luz del día desaparecía a las seis de la tarde. Los vecinos del barrio San Jerónimo, en la Estación del Ferrocarril, se convocaron en casa del señor Isidoro Díaz, a una cuadra de la iglesia y del parque con el fin de hablar de política.

La tarde fue cayendo. Ese día y la noche había visitado toda la ciudad, el Dr. Aldubín. Un señor que vivía en las cercanías de la casa de leña ya estaba presente y dos más invitados del lugar llegaron para hablar del panorama político. José Santos Zelaya ya no estaba en el poder, había sido víctima de la Nota Knox, y la preocupación de esos habitantes estribaba en la situación política que embargaba a la nación.

Los participantes iniciaron sus pláticas, sus puntos de vista, ya avanzada un poco la noche, con los faroles que se encendían en las esquinas se alumbraban las tenues calles y con kinké en las casas. En lo más álgido de la conversación una iluminación pasó sobre la humilde casa de Díaz Flores, y toda la ciudad se vio iluminada como a la salida del sol, los citados demostraron miedo, salieron despavoridos gritando “se pierde el mundo”…. y al poco tiempo un gran estruendo se escuchó, como si una bomba de gran potencia estallara.

Al siguiente día la noticia y el comentario era que el bólido había pasado, y que había caído en el Océano Atlántico, dijeron los pobladores en el pequeño comercio de la ciudad.

El fenómeno no era más que un meteorito, un asteroide o partícula de un cometa que se había desprendido del firmamento y había provocado en su caída una gran explosión equivalente a 500 bombas atómicas, como la de Hiroshima.

Verdaderamente la explosión se produjo sobre la superficie terrestre. Dejó un círculo en Tunguska, región rusa de Evenkia, de 60 km.

Las hipótesis de que se había tratado de un cuerpo extraño salieron 50 años después. La más acertada es que se desprendió un fragmento de un cometa o meteorito, que de haber caído en un lugar como Centroamérica o Latinoamérica, hubiese provocado una gran destrucción. Lógicamente, esta explicación nació después del hecho del cuerpo celeste que vieron pasar los señores reunidos en San Jerónimo y los vecinos de la ciudad de Masaya.



DANILO MORA LUNA, PATRIMONIO HISTÓRICO ALMYA, MASAYA



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