abr 18, 2009
Poemas de José María Memet
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| José Maria Memet en la tumba de Balzac. |
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José María Memet (Argentina, 1957). Obras: “Bajo amenaza”, “Los gestos de otra vida”, “El duelo”, “Amanecer sin dioses”, “El rastreador de lenguajes” y “Años en el cuerpo” (Antología personal, 1974-2005), entre otros.
EL CARPINTERO
Allá en el sur, allá donde el barro
es el único sendero hacia los pueblos,
allá donde los árboles caen con la lluvia
y los pájaros ven la muerte de sus nidos:
un hombre mide las tablas, toma una,
la marca: el serrucho une al mundo
en ese corte.
Luego nace una ventana,
una puerta que abre Dios en esta noche.
En el alma de la sierra
están los pueblos,
con las huellas de su vida
que van lejos.
Luego observa aquella mesa en la madera:
el cepillo empareja hasta el silencio
y se arrastra la viruta por la tierra.
Está solo. El martillo hunde los clavos.
Las heridas que se abren en un hombre:
son las suyas.
MI PADRE
Cuando crecía (junto a mí) crecía la pobreza
y las puertas se abrían solas
con sus chapas oxidadas
y mi padre con su moto celeste
se iba a su taller
a jugar a abrir un corazón que amaba.
Fue el mejor cerrajero de la tierra.
Desde países muy distantes
tres, cuatro o cinco cuadras quizás
se acercaban a sus canas
y comentaban de cómo abrir la luna.
Con un alambre o con una mirada
tomaba las estrellas en sus manos
y cerraba mi pieza.
Yo era el capitán de las hojas
y mi padre
un marinero
que descubrió la lluvia.
Cómo le busqué cuando la turbina
de nuestra nave se
detuvo.
Quedó silencio entre nosotros
y el televisor prendido.
EL POETA DE LA ALDEA
El niño vio que una montaña
nacía en su mano,
apretó, apretó,
para impedir
que ésta creciera;
pero mientras más cerraba
el puño, veía con sorpresa
que entre dedos
los árboles surgían a la luz.
Abrió entonces la mano
y al hacerlo, escuchó
cómo corría por su palma
un claro arroyo,
a los pájaros
que en los nidos conversaban.
En la aldea lo obligaron
a marcharse:
¡que era un brujo,
que era el diablo!, le dijeron.
Desde entonces vaga solo
en todas partes
y el mundo es un pequeño pueblo
en su memoria.
LOS PÁJAROS
Los pájaros se posan en los árboles
que rodean la ciudad
no entienden qué hablan los humanos
y no les interesa.
Son criaturas que viven
detrás de las murallas
y que fecan, arman nidos, trinan su locura,
buscando una razón por qué vivir
como toda la naturaleza.
Todos creen que los pájaros no sueñan
con lugares más violentos.
Ignoran que el peligro de la demencia
es el vuelo.
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