Chacocente: un paraiso por descubrir
Chacocente, a como se le conoce popularmente, es una belleza natural que se oculta entre los municipios de Tola, departamento de Rivas, y Santa Teresa, departamento de Carazo, que extrañamente poco frecuentan los turistas que visitan el país.
A tal punto que en 2007, la revista de viajes del diario británico “The Guardian”, la ubicó como la décima mejor playa deshabitada del planeta.
Eso a pesar de que es una de las mejores costas del mundo que además es escenario de arribadas masivas de tortugas marinas y a la vez una zona de albergue de uno de los últimos bosques tropicales secos que quedan en Centroamérica.
El Refugio de Vida Silvestre Río Escalante-Chacocente, por ejemplo, tiene una extensión de 6,503 manzanas que se extienden por la franja de la zona costera del Océano Pacífico.
A esas costas arenosas llegaron a desovar entre 2008 e inicios de 2009, 58 mil 972 tortugas paslama, las más comunes en el Pacífico, según refiere Jeffer Gerardo Cruz, coordinador técnico del refugio.
Cruz detalla que el período de anidación de estos quelonios inicia casi a mediados de año y culmina en enero, a lo que agrega que en ocasiones también salen del mar las tortugas toro, la especie más grande y en mayor peligro de extinción.
Menciona que la oferta enfocada a los turistas nacionales y extranjeros tiene precisamente como uno de sus principales atractivos el avistamiento del proceso de arribada, monitoreo y desove de las tortugas. Tiene senderos Para eso a los visitantes se les da dos horas para observar, pero insiste en que son pocos los que llegan a disfrutar de este acontecimiento natural que se da en pocas playas del mundo. Ejemplifica que entre noviembre pasado y abril recibieron entre 200 y 300 visitas turísticas.
La reserva, además, dispone de cuatro senderos rotulados que trasportan a los visitantes a lo largo y ancho del bosque tropical seco, donde se puede observar mamíferos como monos arañas, monos caras blancas, monos congos, pizotes, mapaches y reptiles como garrobos, iguanas y el lagarto cola chata, el cual actualmente es objeto de estudio.
De acuerdo con Cruz, entre las aves se pueden apreciar águilas y pájaros migrantes que provienen de Canadá y Estados Unidos.
El refugio cuenta además con infraestructura básica. Cruz menciona que tiene comedor, baños y una “estación” donde los turistas pueden dormir tranquilamente, bajo el cuido de los guardaparques y oficiales del Ejército de Nicaragua. Así para ir a lugar sólo basta la voluntad, ¡anímese!
De vieja data
El Refugio de Vida Silvestre Río Escalante-Chacocente nació con el decreto presidencial No. 1294 emitido el 17 de agosto de 1983, según registros oficiales. A partir de esa fecha la zona fue decretada como área protegida. El 90 por ciento de la reserva está en el territorio de Carazo y el diez por ciento en el departamento de Rivas.¿Cómo llegar?Según Jeffer Gerardo Cruz, coordinador técnico del Refugio de Vida Silvestre Río Escalante-Chacocente, no es tan fácil llegar al lugar, por su posición geográfica, pero hay al menos dos vías disponibles para los turistas.
“Una de las vías de acceso es a través del puente de Ochomogo, localizado en el kilómetro 81 de la carretera Rivas-Nandaime, al llegar a este punto hay que desviarse al oeste, sobre un camino de tierra, y tras eso recorrer más de 40 kilómetros y pasar por la playa El Astillero”, precisa. Otra manera de arribar a Chacocente es por el municipio de Tola. Aunque en temporada de invierno el mal estado de los caminos imposibilita el ingreso a la reserva por esa vía.
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