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Nuevo Amanecer
abr 25, 2009

Joseph Beuys en Nicaragua o 7,000 palos para el potrero

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Joseph Beuys.

Para Teresa Codina y Rodrigo González, los gestores

Joseph Beuys, el profesor, es el artista alemán más importante de la posguerra. De hecho, para muchos es el artista más importante de la posguerra y ya. Para otros, por ejemplo Buchloh, es sencillamente un farsante más del arte contemporáneo. Otro más del Taller Cajina. Un Sham y no un chamán. Allá él si quiere tapar el sol con un pedo. A Beuys le gustaba el Sol más que la lluvia. Sonne stat Reagen.

Así decía su canción-acción de los años 80, donde equiparaba la lluvia a Ronald Reagan. Una densa lluvia nuclear que amenazaba con mandar a la prehistoria. al mundo entero. Nicaragua incluida (Fellow Americans, we begin bombing in five minutes…). Beuys con su infaltable sombrero de fieltro y el chaleco de mil bolsas condenaba una vez más al imperialismo yanqui. Lo había hecho antes muchas veces. Y no viajó a EU hasta que los halcones salieron desplumados de Vietnam. Y cuando llegó finalmente a Nueva York, llegó en ambulancia y con un coyote. I like America and America likes me, dijo durante cuatro días, como diciéndoles acá vengo yo a curar las heridas que la guerra de Vietnam les dejó a ustedes también.

Pero las heridas no sanaron y el establishment artístico norteamericano jamás se lo tragó. Una liebre muerta lo entendería mejor, estamos claros. Era demasiado amplia su idea del arte y del artista. Todo ser humano es un artista para Beuys. Toda acción era una obra de arte. Y la sociedad como tal era la gran obra de arte. La escultura social. Una que sólo se podría lograr con la Libertad, la democracia y el socialismo. Cada uno de ellos dependiendo obligatoriamente de los otros dos. Léase Democracia Directa si usted quiere.

Sus preocupaciones iban, pues, más allá del objeto artístico y de su aura, tan valuada y codiciada. Lo importante y fundamental era la acción. La acción que desembocaría en resultados no sólo simbólicos sino absolutamente concretos. Tan concretos digamos como un árbol donde no estaba. Así, para la siete Documenta de Kassel, Joseph Beuys decidió realizar una acción ecológica: la siembra de 7,000 robles. Junto a cada roble plantaría también una pequeña columna de basalto.

Como miembro importante del Partido Verde, un partido cuya preocupación fundamental era y es la tierra, Joseph Beuys buscaba con este proyecto la sanación de la tierra, la restauración de la tierra ante el patético festín anti-ecológico del hombre y la mujer contemporánea. Los 7,000 robles son el paradigma de la escultura social de Joseph Beuys. Un paradigma interdisciplinario y participativo. Cuando Joseph Beuys se encuentra con der tod, en enero de 1986, la mayúscula tarea aún estaba sin terminar. Otros me seguirán, había dicho.

Y así sucedió. Otros culminaron la tarea de plantar los 7,000 árboles. El último de los primeros 7,000 árboles lo plantó Wenzel, el hijo de Beuys, en la inauguración de la 8 Documenta. Y la cosa no paró allí. Las ideas de Beuys tienen esa particularidad. Se multiplican: 7,000 robles en Nueva York; 7,000 en Minnesota; 7,000 en Baltimore; 7,000 en Australia; 7,000 en Oslo. Incluso 7,000 en Second Life. Y ahora la idea se siembra y renace en Nicaragua, como parte del proyecto colectivo Estrago Ecológico, donde 7,000 ceibas comenzarán a ser sembradas en Managua a partir del 5 de junio de este año. ¿Y las columnas de basalto? Muy bien, gracias.


Raúl Quintanilla Armijo
19 abril de 2009/ DRow



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