may 21, 2009
Descubren un fósil que confirma las teorías de Darwin
Un equipo de científicos ha revelado al mundo el esqueleto fosilizado de un prosimio de 47 millones de años de antigüedad que podría convertirse en el eslabón perdido de la evolución humana. El fósil, al que han llamado ‘Ida’, fue presentado ayer en una rueda de prensa especial en Nueva York.
El descubrimiento del 95% del esqueleto de un mono-lemur ha sido descrito por los expertos como “la octava maravilla del mundo”. Consideran que su impacto en el mundo de la paleontología será algo así como “un asteroide caído en la Tierra”, al considerar que se ha completado la búsqueda de una conexión directa entre los humanos y el resto del reino animal.
Así, el equipo investigador señala a Ida como la prueba de la transición de las especies que inició Charles Darwin a bordo del ‘Beagle’. Según expresó sir David Attenborough, Darwin “se habría emocionado” de haber visto el fósil porque expresa lo que el ser humano es y de dónde procede.
“Esta pequeña criatura va a enseñarnos nuestra conexión con el resto de los mamíferos. Es el único que nos conecta directamente con ellos”, añadió. Ahora la gente puede decir, de acuerdo, somos primates, enséñennos el vínculo. Ese nexo que decían que estaba perdido ya no lo está más”.
El fósil, bautizado en honor a Darwin con el nombre de Darwinius masillae, y de unos 53 centímetros de altura ha sido investigado en secreto durante los últimos dos años por un equipo internacional de expertos en fósiles dirigido por el profesor del Museo de Historia Natural de Noruega, Jorn Hurum.
Después de completarse su estudio fue trasladado a Nueva York bajo fuertes medidas de seguridad para ser revelado ayer al mundo durante el bicentenario del nacimiento de Darwin. Según se indicó, a finales de este mes se exhibirá durante un día en el Museo de Historia Natural de Londres, antes de regresar a Oslo. Un fósil perfectoLos científicos consideran que Ida (aplastado hasta el grosor de un posavasos) es el fósil de primate más completo nunca encontrado.
En concreto, Ida tiene en vez de garras uñas como las de los seres humanos y sus pulgares opuestos, lo que la sitúa en el inicio de la raíz de la evolución humana cuando los primeros primates desarrollaron características que después eventualmente les harían convertirse en lo que hoy es el hombre. Su análisis ha revelado que Ida se trataba de una hembra joven. Por sus manos y sus pies, y la disposición de los dedos, se sabe que era un primate. También se ha podido averiguar, por su tripa, que era un herbívoro que comía frutas, semillas y hojas. Cuando murió, Ida no tenía más de nueve meses. El estudio revela que se había fracturado la muñeca y quizás esa lesión fue la que provocó su muerte prematura.
Asimismo, otro importante descubrimiento es la forma del hueso del talón de su pie, que los humanos tuvieron de la misma manera muchos años más tarde.
Ida fue desenterrada por un cazador de fósiles aficionado hace unos 25 años en Messel, un antiguo cráter volcánico cerca de Frankfurt (Alemania), famoso por la cantidad de fósiles. El coleccionista que la encontró la limpió y la colocó en un poliéster de resina y la mantuvo colgada durante 20 años en la pared de su casa.
Este fósil es realmente parte de la historia de la evolución humana, de la parte más profunda de los anales del tiempo, de hace 47 millones de años, según los investigadores.
Según Sky News, el propietario no tenía idea de la importancia única del fósil y él simplemente lo contemplaba como a un cuadro. Sin embargo, en 2006, Ida llegó a las manos de un tratante privado, Thomas Perner, que se presentó con el fósil al profesor Hurum en la Feria anual de fósiles y de comercio de minerales de Hamburgo (Alemania).
Al verlo por primera vez, el profesor Hurum exclamó que se trataba del “fósil más bello del mundo” y no pudo dormir durante dos días. Según se observa en una grabación de vídeo casera del propio profesor, éste dice emocionado que “esto es algo que el mundo no ha visto nunca antes, un espécimen único, totalmente único”.
Fue entonces cuando el tratante le pidió más de un millón de dólares por el fósil, diez veces más que la cantidad más alta pagada por un fósil en el mercado negro, según la cadena de noticias americana. Sin embargo, después de seis meses de negociaciones, el profesor logró recopilar el dinero en Noruega y se llevó a Ida a Oslo (Noruega).
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