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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 25 de Mayo de 2009 - Edición 10
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Visión Policial


Visión Policial - Foto

Cuando nació la revista Visión Policial (1999) ocurrieron hechos trascendentales para la vida del país, que justifican plenamente su creación. Antes de doblar el milenio fue aprobada la Ley Orgánica del Poder Judicial, entró en vigencia la Ley 285 que regulaba los delitos de narcotráfico y lavado de dinero, se inauguró el Instituto de Medicina Legal, se aprobó en lo general el nuevo Código Penal, fueron refrendadas la Ley Orgánica de la Procuraduría General de Justicia y la Ley Orgánica del Ministerio Público. Un año fecundo en la modernización y fortalecimiento del aparato de justicia. Los desafíos surgidos del nuevo entorno abrieron el telón a su existencia.

Transcurrido un decenio, una revisión somera de los contenidos de Visión Policial, plantea la urgencia de un cambio sustantivo en la forma en que han abordado hasta ahora un sinnúmero de temas. Una revista como Visión Policial no puede continuar limitando su cobertura a informar sobre hechos y situaciones vinculadas con las distintas actividades en que participan los mandos policiales. Esta debe ser una etapa superada. La revista cumplió exitosamente el objetivo de convertirse en un medio para conocer las distintas actividades que ocurren en el seno de la Policía Nacional. El momento de su inflexión ha llegado. Un paso que corresponde realizar a sus actuales dirigentes, para convertir su lectura en una exigencia ineludible para los diferentes estamentos sociales.

Sería deseable que se convirtiese en un foro donde se ventilen y discutan aspectos cruciales en los que se ve inmersa la Policía Nacional debido a sus enormes repercusiones sociales. El registro de efemérides, las distintas reuniones con la comunidad, los recuentos estadísticos de las distintas especialidades, sus actividades anuales, el desplegado de fotografías sobre diversos actos y festividades, las constantes visitas a las regiones, todo este conjunto de hechos, aunque importantes, no deberían continuar siendo su columna vertebral. La Policía Nacional cuenta con un conjunto de cuadros profesionales, quienes están llamados a expresar las diferentes visiones y criterios, para garantizar de la mejor manera la seguridad ciudadana. Las amplias posibilidades que ofrece la revista están siendo desaprovechadas. Ningún otro medio se presta para plantear y discutir a fondo temas sustantivos como una revista. La periodicidad con que circula permite asentar juicios y valoraciones profundas.

La falta de opiniones de sus principales mandos constituye un vacío que debe ser subsanado. Visión Policial tendría más sentido si recogiese las voces de quienes imprimen su sello y liderazgo a la institución encargada de velar por los intereses de la comunidad nacional. La aparición esporádica de artículos escritos por mandos superiores e intermedios es de una timidez inusitada. La revista hace mucho hincapié en reseñar perfiles, onomásticos y en elogiar en demasía la actuación de la Policía Nacional. La crítica y la autocrítica están ausentes. ¿Acaso cuando hacen sus reuniones con los distintos sectores sociales no reciben críticas? ¿Las demandas son siempre las mismas? ¿Cómo evidenciar los aportes recibidos y estimular su presencia en estas reuniones?
Las asambleas realizadas para escuchar qué dice y qué piensa la comunidad, son un valioso insumo para que la Policía Nacional redefina acciones y priorice sus tareas. Las ideas y aportes ciudadanos merecen ser publicados, discutidos y analizados. Son un punto de partida para reencauzar las maneras que tiene la Policía de concebir y realizar su trabajo. Visión Policial debe servir como propulsora y articuladora de las demandas ciudadanas, donde viertan sus diferentes inquietudes policías y comunidad

¡Lo demás un simple ejercicio!

El género de la entrevista, el más utilizado para dar a conocer cómo visualizan y actúan los dirigentes de la Policía Nacional, tiende agotarse. Las preguntas deben dejar de ser de mero trámite. Una de las mayores debilidades de la comunicación institucional es su carácter sesgado. Los lectores piensan de manera automática que lo ofrecido es una versión edulcorada de la realidad. Los discursos vertidos se tienen por interesados. Son expuestos con la intención de inclinar la balanza a favor de la institución promocionada. Visión Policial no escapa a este tipo de lecturas. Las políticas informativas de cualquier medio fallan cuanto se limitan a lisonjear a las instituciones que las generan y por cuya boca hablan o se expresan. La comunicación institucional causa estragos en el periodismo. Los efectos contraproducentes resultan de la amalgama de propaganda-publicidad-relaciones públicas y su marcado interés por pasar gato por liebre.

Una revista trasciende el círculo cautivo de lectores cuando muestra una amplia apertura y es receptiva a la crítica. Visión Policial requiere la creación de nuevas secciones. Esta decisión permitiría la aparición de nuevas colaboraciones y colaboradores. Siempre será justo reconocer y estimular a quienes comprometen su vida en la lucha contra la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado. El compromiso humano y el sobreesfuerzo de los miembros de la Policía Nacional nunca deben ser obviadas.

Nuestra propuesta consiste en que Visión Policial tiene que incorporar otros actores y voces especializadas en temas que atañen a su accionar. En la medida en que su radio de acción se acreciente, en esa misma proporción agrandará su liderazgo. La enorme credibilidad que goza la institución y los altos porcentajes de estimación que mantiene ante la ciudadanía la Primer Comisionada Aminta Granera, deben potenciarse al máximo, mediante un giro a su actual su política informativa. No continuar dando vueltas en círculos concéntricos.

Las grandes avenidas que vinculan a la Policía Nacional con distintos sectores sociales, económicos y jurídicos, deben ensancharse y permanecer abiertas de manera permanente. La integración de análisis especializados sobre la complejidad del tejido social y cultural nicaragüense, sería la mejor forma de exponer que el combate contra la delincuencia no es un asunto meramente policial. Como han expresado en numerosas ocasiones sus mandos, se requiere de una auténtica política de Estado. Para aclimatar esta concepción hace falta una discusión a fondo de los alcances y contenidos de esta política. Las diferentes entidades comprometidas con su cristalización deben ser motivadas a expresar sus criterios. Esta iniciativa debe surgir del propio seno de la Policía Nacional. Visión Policial constituye la mejor plataforma para iniciar el debate.

Asumo como propio lo expresado por el Capitán Antonio Quintanilla. La afirmación de que “Nicaragua es el país más seguro de Centroamérica”, debe conducir a la Policía Nacional a plantearse “por qué en el presente año (2008) la actividad delictiva va en ascenso en relación al año anterior”, como sostiene Quintanilla en la Edición Especial No 77 conmemorativa del 29 aniversario de fundación de la Policía Nacional. Los señalamientos que atribuyen el incremento delictivo a una cuestión meramente de “percepción”, en el campo de la comunicación constituyen un punto de partida, nunca una explicación total del fenómeno. El artículo de Quintanilla apunta a fortalecer la gestión policial en la comunidad; destaca omisiones y formula una serie de propuestas. El Capitán Quintanilla es una de las pocas voces críticas en el vasto universo de setenta y ocho ediciones.

¿El carácter jerárquico de la institución inhibe a sus miembros a exponer sus puntos de vista? ¿Su silencio expresa cautela o temen plantear sus posiciones porque piensan que caerán en el vacío o para evitar contradicciones con sus superiores? Si no se propicia el clima necesario para generar confianza en las bases, éstas jamás expresarán sus concepciones para evitar contradicciones con los mandos superiores. No vaya a ser que por opinar sobre un tema surjan tropiezos insalvables que veten su promoción al interior de la Policía Nacional. Un mal endémico que acarrean cuerpos similares.

Si en 1999 se dio un salto de calidad en las relaciones de la Policía Nacional con el conjunto de la sociedad nicaragüense, mediante la creación de Visión Policial, una mirada prospectiva exige otro paso adelante. La revista, igual que los programas radiales y televisivos, amerita una revisión a fondo. Sería la mejor forma de conmemorar su décimo aniversario, y como una manera de celebrar los treinta años de fundación de la Policía Nacional. Así como todos estamos convencidos de que la seguridad ciudadana no es una cuestión privativa de la Policía Nacional, la publicación de Visión Policial no sólo es responsabilidad de la Dirección de Relaciones Públicas. ¡Una verdad sabida que demanda urgentemente ser traducida a la práctica!
Visión Policial es el resultado de una suma de sensibilidades. Carlos Bendaña avizoró su importancia. Marlon Montano le imprimió su aliento. El esteliano Aquiles Alonso Sevilla multiplicó sus afanes y Vilma Auxiliadora Reyes ha dado continuidad a su existencia, teniendo la responsabilidad de introducirla por nuevos caminos, que acrecienten su pertinencia y prolonguen su existencia. Flor de María Pichardo ha sabido volcar su vocación de comunicadora, en su condición de editora general. La valiosa experiencia acumulada por quienes hacen sus mejores esfuerzos en la Dirección de Relaciones Públicas para editar Visión Policial debe ser aprovechada para dar el giro que demandan los tiempos.

La revista cumplirá cabalmente su propósito cuando se convierta en una tribuna en la que expresen sus criterios los diferentes miembros de la Policía Nacional y sus páginas queden abiertas a la comunidad. ¡Que una revista cumpla diez años de existencia en Nicaragua, constituye en sí mismo un logro formidable! En el caso de la revista de la Policía Nacional, eso no basta, lo que urge es transformarla. Un desafío que deben asumir sus mandos actuales.




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