jun 6, 2009
Nicaragua y Costa Rica en la Constituyente de 1823
Nuevo libro del Dr. Alejandro Montiel Argüello publicado
por la Colección Cultural de Centroamérica
“Nicaragua y Costa Rica en la Constituyente de 1823”, del doctor Alejandro Montiel Argüello es la historia de la participación de los diputados ticos y nicaragüenses en la elaboración de la Constitución de la República Federal de Centroamérica que rigió de 1824 a 1838, con algunas reformas hechas en 1835 y que no entraron en vigor.
La elaboración de esta constitución –-afirma el doctor Montiel-- ocurrió en un momento en que Nicaragua se debatía en contiendas intestinas que eran objeto de debate en la Asamblea, que trató infructuosamente de ponerles fin. La historia de esas contiendas es confusa por la falta de documentos, en gran parte debido a los desastres naturales y a las mismas contiendas que han ocasionado su destrucción.
Era la época de Crisanto Sacasa y Cleto Ordóñez, la época de las Juntas Gubernativas en Granada, Managua, León y El Viejo. Costa Rica estaba “más tranquila”, pero según el doctor Montiel su tardanza en el envío de diputados a la Asamblea se prolongó mientras estuviera presente en Guatemala la división mexicana.
Debido al carácter más bien histórico y no jurídico de esta obra, su autor se excusa de no incurrir en el análisis de la Constitución Federal; “mas bien trata --afirma-- del proceso de su elaboración con base en documentos que en gran parte no han sido hasta ahora consultados”.
Según el doctor Montiel, en muchas obras históricas costarricenses se encuentran referencias a la Asamblea Nacional Constituyente de 1823, y en la obra “Costa Rica en la Independencia y la Federación”, de Rafael Obregón Loría (San José, 1979), se la estudia con detenimiento. En cambio -–expresa-- los historiadores nicaragüenses no se han ocupado de la participación de nuestros diputados en esa Asamblea, ni de los asuntos tratados en ella, muchos de los cuales interesaban directamente a Nicaragua.
Montiel se refiere a asuntos tales como los varios intentos de pacificación de las revueltas intestinas y el peligro inminente en que Nicaragua “estuvo a punto de perder el Partido de Segovia a favor de Honduras, del mismo modo que perdió Guanacaste y Nicoya a favor de Costa Rica”.
El autor admite que la investigación de esa época es difícil, “pues en Nicaragua los archivos han sido destruidos y el Archivo General de Centroamérica también ha sufrido pérdidas”. Sin embargo, nos remite a la obra “Fundación de la República”, de Andrés Escurra Townsend (Guatemala, 1978, p. 11), donde se dice que hay una interrupción de las actas de la Asamblea desde diciembre de 1823 a julio de 1824.
Montiel Argüello también indica que en el prólogo de Alberto Herrarte a “Actas de la Asamblea Nacional Constituyente” (Guatemala, 1971), “se dice que sólo existen del acta de instalación a la de diciembre de 1823. Sin embargo –-apunta--, investigando en ese archivo ha encontrado, no actas completas y formales, pero sí “apuntes para actas” y “borradores de actas”; y mediante esos documentos le fue posible llegar a un conocimiento, “aunque no muy preciso”, de los asuntos que fueron tratados en la Asamblea y de las intervenciones de los diputados.
El autor admite que esta labor no está totalmente concluida ni mucho menos, y es de esperar que “investigaciones futuras vengan a aclarar lo que todavía se encuentra oscuro”. También advierte que esta obra no pretende abarcar toda la actuación de la Asamblea Nacional Constituyente, sino solamente aquella que se refiere a asuntos de Costa Rica y de Nicaragua o en que participaron los diputados de ambos países.
Pero el doctor Montiel ha agregado los asuntos más importantes de interés general para todas las provincias. “También he agregado un relato de los acontecimientos políticos que ocurrían en Nicaragua en esa época tan turbulenta de su historia, los cuales son indispensables para comprender las numerosas referencias que se hacen a ellos en el curso de las deliberaciones de la Asamblea”. Y este relato, el doctor Alejandro Montiel Argüello lo ha hecho en la forma más sucinta posible y con la extensión estrictamente necesaria para esa comprensión.
Alejandro Montiel Argüello (Granada 1917), doctor en Derecho por la Universidad de Granada; de 1942 a 1947 fue jefe del Departamento Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua; en 1947 pasó a ser viceministro de Relaciones Exteriores; en 1948 es enviado a Panamá como embajador; en 1950 vuelve a ser viceministro de Relaciones Exteriores para convertirse en ministro en 1957, hasta que en 1961 fue nombrado embajador en Francia, Inglaterra y Holanda. Fue magistrado de la Corte Suprema de Justicia de 1962 a 1972, asimismo, durante los dos últimos años mencionados fue miembro del Comité Jurídico Interamericano, volvió a ser Ministro de Relaciones Exteriores en los años 1972 a 1978 y durante esos años hasta 1979 fue representante permanente ante las Naciones Unidas; de 1990 hasta la fecha es juez ante la Corte Permanente de Arbitraje; de 1991 a 1997 es juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, desde 1990 hasta la fecha trabaja como asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores.
imprimir enviar
|
Nuevo Amanecer
William Ospina ganó el Premio Rómulo Gallegos
La luminosidad del fracaso
Un escritor frente al caos
Las vidas de Álvaro Enrigue
Héroes sin superpoderes
La casa de Dostoievsky
“Así en la tierra”
La persecución al EDSN tras la muerte del General Sandino
Nicaragua y Costa Rica en la Constituyente de 1823
|