Durmió con un cuchillo Buscando la muerte
Tim graham / espn.com
En Junio de 2000
Es duro para un hombre reconocer su mortal adicción cuando él constantemente consideraba hundirse un cuchillo en el corazón o destrozar intencionalmente su automóvil contra un árbol. Alexis Argüello tenía deseos de matarse.
“Por dos meses yo tuve miedo de contestar el teléfono porque nunca sabía qué tipo de llamado iba a ser”, dijo Alexis Argüello Jr.
La llamada casi vino varias veces. Argüello, su mente y espíritu estaban desolados, estuvo inconsolable por varios meses, entre el final del verano continuando hasta comienzos de este año.
“Yo dormí dos o tres veces con un cuchillo,” dijo Argüello categóricamente esa mañana, sentado frente a dos tajadas de pan y a un vaso de jugo de naranja.
La leyenda del boxeo de 48 años que fue ingresado por la mañana al Salón de la Fama del Boxeo Internacional, vestía una camisa colorada y pantalones negros. Un crucifijo de oro pendía desde su pecho.
“Era mi deseo (morir) porque la sociedad es inhumana, tan vulgar, tan estúpida, tan vacía”. Había muchas razones --además de sus adicciones-- por las que él se sentía de esa manera.
Argüello también tuvo recurrentes combates de depresión sobre su incapacidad de no pelear más. Argüello sostiene que él todavía tiene dinero proveniente de su carrera estelar, y que se siente bien con su compañía de impresión que tiene en Managua, donde él vive. Él todavía anhela, sin embargo, ser el proyector de luz y la adoración de la gente alrededor del mundo, que conocieron sobre sus habilidades una vez devastadoras. Pero constantemente se ve en un preocupante estado depresivo que lo hace impredecible respecto de sus reacciones.
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