Análisis político
Ramón H. Potosme | rpotosme ¿No hay otro candidato?
Ese pedazo de masa roja que compone gran parte del electorado nicaragüense luce desperdigado, no por diferencias ideológicas o proyectos políticos y económicos, sino por una enfermedad de poderosa fuerza que los separa y que le llamaré “presidentitis”.
El 11 de julio, los católicos no sólo celebraban a San Abundio, sino a otros 16 santos. Los liberales tampoco celebraban solamente el 116 aniversario de la Revolución Liberal en Nicaragua, sino que desde una convención, una insignificante conferencia de prensa y desde la tumba del general José Santos Zelaya, creaban comunicados como en competencia por ganar el discurso de la unidad liberal.
El PLC recibió el mandato de su convención para buscar la unidad de las diferentes corrientes del liberalismo en Nicaragua. Desde antes el caudillo del PLC, Arnoldo Alemán, fue designado para coordinar un comité que buscaría las otras fuerzas para ir unidas en las elecciones presidenciales de 2011.
Por su parte, Eduardo Montealegre, que preside un movimiento que lleva su nombre, explicó que para lograr esa unidad el PLC debía demostrar que ya no tiene ningún acuerdo con el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional. Esa “prueba de fuego” sería a finales de este año y todo 2010, cuando se elijan más de 30 funcionarios que manejarán casi la totalidad de las instituciones en el país.
Una parte del PLI, dirigida por Virgilio Godoy, hizo ese mismo llamado de unidad, cuando ni ellos mismos en lo interno de su partido se han puesto de acuerdo. Todos conmigoEl PLC propone la unidad alrededor suyo, pues reitera cuantas veces puede que la única casilla que tiene seguridad para participar en las elecciones para enfrentarse al FSLN es la de ellos. Tal afirmación es una precaución o un vaticinio en el que suponen que no habrá más casilla que la del FSLN y el PLC en 2011.
Esa unidad alrededor del PLC la ha diseñado con los cambios que aprobó la convención en Managua, en la que permiten la existencia de corrientes políticas que pudieran competir por las candidaturas a los cargos de elección popular.
Pero ese estira y encoge por la unidad no es más que un teatro en el ajetreo por conseguir la candidatura presidencial que los hace distanciarse considerablemente. Arnoldo Alemán, desde el primer día que salió de la “cárcel”, anunció su intención de competir por la presidencia en las próximas elecciones. Alemán sigue siendo el “máximo líder” y en el PLC se le rinde culto a su personalidad. Desde Miami ya existe un movimiento llamado Arnoldo Presidente 2011.
Por su parte, Eduardo, aunque muy tímido, no se atreve a decir que postulará su candidatura, pero es de esperarse que como en toda carrera aspire llegar a la meta y en política es la presidencia de la República. Es más, desde la convención del PLI el pasado 28 de junio, el presidente de ese partido, Indalecio Rodríguez, dejó entrever tal postulación. “Quieren terminar con la posible candidatura de Eduardo Montealegre”, dijo Rodríguez.
Ante tal realidad, la pregunta sería: ¿es posible otra candidatura que no sea la de Alemán o la de Montealegre?
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