Un dilema de la micro-empresa ¿Me enjarano, o no me enjarano?
Tomar un crédito para ampliar o aprovechar una oportunidad de negocios, es para muchas personas un permanente dilema. Y no dejan de tener razón, las noticias sobre demandas judiciales con mucha frecuencia ocupan buena parte de los noticieros. Sin embargo, son muchas las personas que prosperan apoyándose con el dinero prestado a las instituciones microfinancieras. Hoy presentaremos dos casos que pueden servir de referencia a las personas que con regularidad me consultan sobre si deben o no, “enjaranarse” para mejorar su negocio Arnulfo Urrutia
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| Sara y Juán José en su taller. |
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Empleo casi no hay, pero trabajo hay en p…
Pintores regionalistas
Pasé frente a su taller y me gustaron sus pinturas. Varios días después, conocí al pintor y también me gustó. Nos enamoramos. Después, comencé a colaborar con él. Yo le vendía sus pinturas en diversos lugares… Uuuuuhh, eso fue hace como diecisiete años.
Así recuerda Sara Dávila, la forma en que se conoció con Juan José Fajardo, su marido. El, por su parte, dice: lo chistoso era que ella pensaba que los pintores ganaban bastante dinero y yo, al verla con un hermoso delantal, pensé que era una fuerte comerciante del mercado oriental. Los dos nos equivocamos, en lugar de un montón de reales, lo que teníamos cada uno, era un montón de deudas.
En aquel tiempo, Armando pintaba cuadros con paisajes extranjeros. Eran muy bonitos, pero le costaba buen esfuerzo venderlos. Un día de tantos, Sara se encontró con un comerciante del mercado Roberto Huembes, quien le dijo: están bonitos los cuadros, yo les compraría si pintaran paisajes típicos de Nicaragua. Dicho y hecho. Armando comenzó a pintar retazos del paisaje nicaragüense. Hoy, el volcán Momotombo; mañana, la isla de Ometepe; otro día, el mirador de Catarina… La demanda por los cuadros, comenzó a crecer. Era lógico, el mercado Huembes es un local visitado por muchos turistas, los cuales no tenían interés en comprar cuadros con paisajes europeos o norteamericanos. Ellos deseaban ver plasmado en aquellos lienzos, el multicolor encanto de la tierra de lagos y volcanes. Capital de trabajoVender más alegra a cualquiera, pero al crecer la demanda, la pareja de empresarios de la pintura regionalista se dieron cuenta que necesitaban de capital de trabajo para comprar materia prima y cumplir con los encargos que les hacían sus marchantes. María, se acercó a Prestanic, una organización de origen cristiano que les abrió sus puertas y aplicó para un primer préstamo. De inmediato el taller se abasteció de los materiales necesarios y se pusieron a trabajar duro. Hasta los chavalos de la casa tenían tareas asignadas para cubrir la creciente demanda.
A partir de aquel momento, las crisis de los primeros años, cuando Juan José mal vendía al crédito sus cuadros, quedaron atrás. La casa ya no es la misma, han comprado electrodomésticos, educado mejor a sus hijos y en un futuro cercano esperan tener su propio local de ventas. También voy a sacar un préstamo para mejorar el taller, me dice contenta esta mujer, que un día se enamorara de las pinturas en lienzo, sin imaginar que después, ella pintaría con su trabajo, un futuro mejor para su familia.
Sara es una persona con alto sentido de la responsabilidad. Sabe que el dinero del negocio es sagrado. La gerente de la sucursal de Prestanic en Ciudad Jardín me muestra el récord crediticio de Sara y compruebo que ha pagado todos sus préstamos con puntualidad y disciplina espartana. Ella sabe que después de su arte, el crédito es su principal capital.
Sara, ¿qué hace usted cada vez que recibe un préstamo?
Nosotros antes de hacer el préstamo hacemos un presupuesto de lo que necesitamos comprar. En cuanto me dan el préstamo, ese mismo día, o el día siguiente, compro materiales. Eso es lo primero. Así evito la tentación de gastarlo en otras cosas, y también evito que se devalúe el dinero. Si no lo hiciera así, no tendría ni material ni para pagar el préstamo. Hay gente que no lo hace así y por eso se enreda con los bancos.
¿Y qué hace, cada vez que realiza una venta de sus pinturas?
Separo una parte para el abono del préstamo, con otra parte compro materiales; yo sé cuanto se invierte en materiales en cada cuadro. Después, aparto lo de la comida y dejo algo para hacer un ahorrito para nuestro futuro.¿Y sus gastos personales?Cada semana, nos dejamos quinientos córdobas cada
uno.
La reina del maíz
Norma Barrera es madre de nueve hijos, no sabe leer ni escribir. Durante toda su vida trabajó duramente, como sólo puede hacerlo una madre con alto sentido de su responsabilidad. Ganaba para medio comer, según sus palabras. Quedó viuda y su mundo se le volvió mucho más complicado. Pero como todo en la vida ocurre con algún propósito, un día de tantos se volvió a casar. Por sugerencias de su nuevo marido, dejó su tramo de carne en el mercado oriental y comenzó a elaborar productos a base de maíz. Primero elotes cocidos y asados, después; güirilas, yoltamales y tamales rellenos. Ella los elaboraba y sus hijos, con panas en las cabeza, salían a las calles a vender los productos.
Actualmente genera siete puestos de trabajo. Vende mil elotes diarios, además de varios centenares de güirilas y otros productos. Compró dos carretones de caballos con los que se garantiza el abastecimiento de sus puntos ventas, muchos de ellos en las cercanías de la carretera a Masaya. Norma es una especie de reina del maíz. No dude usted amiga o amigo lector que alguno de los yoltamales o elotes que ha disfrutado en alguna ocasión, salió de los peroles de doña Norma Barrera.
Pero el asunto, no para allí. Esta empresaria curtida por el sol y la lluvia; también montó una pulpería, la cual es administrada por uno de sus hijos menores; junto a sus hijas y nietas tiene un negocio de fritangas; vende cerdos, patos, chompipes y hasta tiene una crianza de gallos de pelea, la cual está a cargo de su marido. No es extraño que los hermanos de su congregación digan que la casa de Norma es como el Arca de Noé.¿Cuál es la clave de su éxito?Es la confianza en Dios y dedicación al trabajo. Además que planifico con mi marido, en qué voy a invertir cada préstamo. Diariamente, de mis ganancias recojo el abono a Prestanic.
Algunas personas opinan que prestar es meterse a problemas.¿Qué opina usted?La gente que no sale adelante con los préstamos, es la que los agarra y los carnavalea. Luego andan prestando en otros lados y escondiéndose de los bancos.
¿Qué planes tiene de aquí a cinco años?
Quiero comprar una camioneta para mejorar el transporte de mis productos, mejorar mi casa y tener una cuenta de ahorro que asegure mi vejez y la de mi marido.Comentarios finalesEl micro-crédito es una herramienta más de la empresa o negocio. Se ha probado que sabiéndolo utilizar, su impacto en la economía de un país es significativo, tanto así, que uno de los principales promotores y estudioso de este tema, el doctor Mohamed Yunus, galardonado con el premio nobel de economía hace un año visitó los Estados Unidos de América para analizar el impacto que podría tener un programa de micro-crédito para ayudar a la recuperación de ese país.
Ademas, algunas microfinancieras, como Prestanic, acompañan los préstamos con asistencia técnica o asesoría empresarial.
La oficial de crédito que atiende a doña Norma dedica gran esfuerzo y tiempo en ilustrar a su cliente, que no sabe leer ni escribir, sobre las ganancias que obtendrá con cada préstamo. Una especie de alfabetización financiera a punta de memoria y sentido común.
Ahora, es momento que usted tome su decisión: enjaranarse o no enjaranarse.
"La gente que no sale adelante con los préstamos, es la que los agarra y los carnavalea"
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¿Me enjarano, o no me enjarano?
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