ago 15, 2009
La duda
Rafael Vargarruiz
Como decíamos ayer, un buen guión pide a gritos una buena producción, y como el trabajo del crítico es tratar de descifrar qué está tratando de decirnos por contradicción la obra de arte, y en este caso una película; hablaremos en principio de los guiones que sustentan la obra fílmica.
Todo drama está basado en un conflicto, un choque entre el protagonista y el antagonista, y aunque lo que estoy diciendo es lo más básico del arte dramático, cotidianamente es pasado por alto en los análisis fílmicos que aparecen en los diarios o revistas, concentrados en exterioridades superfluas como las recaudaciones de taquilla. Pareciera que queremos destruir el raciocinio, la reflexión y la duda del nicaragüense ante la vida y el arte mismo. Acallar su inteligencia. ¡Buen futuro nos espera!
¿Qué quiere decirnos John Patrick Shanley, en el excelente guión de este filme basado en su propia obra de teatro y éxito de Broadway; sobre un colegio del Bronx, en la iglesia de San Nicolás? El padre Flynn (Phillip Seymour Hoffman), con su pensamiento progresista, entra en conflicto con la directora del colegio, la hermana Aloysius Beauvier (Meryl Streep), quien ha convertido al colegio en una especie de prisión, en la que todo se mueve bajo su estricto control y reglas de hierro impuestas a base de miedo y disciplina total; donde la vida privada no existe y el pensamiento libre es un pecado capital. Entonces la duda diaria llega a ser el elemento paranoico indispensable en esa concepción social enferma.
Estamos en 1964, año de cambios sociales, políticos y religiosos en los USA y en el occidente del planeta, cambios que están reflejados en el microcosmos del colegio y en el primer niño negro que han aceptado: Donald Miller. El padre Flynn comprende que si no le da su apoyo al niño, éste no podrá superar la discriminación racial, lo que es mal interpretado por la hermana Aloysius, quien lo acusa prácticamente de pederasta y lo acosa hasta expulsarlo del colegio.
Shanley nos habla de la intolerancia que conlleva el racismo contra la tolerancia y el sentido de la convivencia fraterna, solidaria y compasiva. Nos vuelve a recordar que somos imperfectos y que sólo en la mentalidad fascista la perfección humana campea sobre las cenizas del holocausto.
imprimir enviar
|
Nuevo Amanecer
Perdón y olvido
El rey tiene un cacho
Servicio jurado
Las voces de José
La pelea
El paraíso
La duda
Güevonerías
Joven nicaragüense
El Despertar
|