ago 15, 2009
Güevonerías
elementales Jorge Eliécer Rothschuh
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| “Cabras”. Oleo de José Aragón. |
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1.- Vivimos entre palabras y cosas. Nos separa el silencio, la vacuidad, la nada. Señales habladas o escritas marcan tonos del objeto activado. Si decimos huevo o güevo, aprehendemos en la mente algo semejante, abstrayendo cualidades que lo caractericen; después, en el contexto relacionaremos la noción o intención que deseamos referir.
2.- El Diccionario del Español de Nicaragua, de Francisco Arellano Oviedo, registra Huevos como los testículos de alguien o de algunos animales. Y agrega variantes de güevos: aguacates, alforja, bolas, cojones, compañeros, coyoles, semillones. En México se les nombra tanates (tanatli) y un narrador orfebre del canal deportivo SPNE le llama las joyas. Cada quien los cuida a su manera, según derechos y obligaciones.
3.- Se puede utilizar con precisión o exactitud la palabra huevo o güevo; o bien, alardear algún parecido anatómico. Ej. Aguacatl: proviene del náhuatl y significa testículo
“los aguacates son más beneficiosos de lo que parecen… Eso depende de cómo los preparen, recetas culinarias afines a la fruta abastecen indiscretamente el mercado.
4.- Estas güevonerías elementales representan acercamientos literarios. ¿Consuelan o satisfacen? No las despertéis, dejadlas que florezcan bíblicamente, como el amor lleguen a su debido tiempo.
5 Gómez de la Serna escribía greguerías con celo metafórico y humorístico.
6.- En mi pueblo, Gustavo Chompipe Bendaña, fanfarroneaba: - ¡No me rocen, por cualquier lado que me toquen soy testículo (de Jehová)! Era cierto. Este humilde pastor no andaba herrado como las ovejas del vecino incrédulo. Predicador de la palabra de Dios, caminaba junto a otro compañero y arrimaban a las puertas de los hogares. Golpeaban, pero no entraban.
7.- Perezoso, holgazán, negligente, ocioso, zángano, flojo, apoltronado, azotacalles, indolente, remolón, vago, zángano, son algunos atributos despectivos achacados al ser humano con gran injusticia. Existe otro muy significativo que ahuyenta el eufemismo clerical en beneficio de la cristiandad: güevón.
8.- El obispo empolla blanquillos de oro purificados en el tálamo de piedra.
9.- El coyol de agua engendra sólo hijas, el coyol de bola reproduce puro muchachitos, el coyolón fertiliza prole de ambos sexos. Y el coyol estéril se va en puro vicio: crece y se seca amachinado.
10.- El güevonazo entre las hembras negó a Gregorio Mendel sus guisantes.
11.- ¿Repetimos, Hamlet, palabras, palabras, palabras? El habla materna nutre al idioma que luego reproducirá con cierta fidelidad los gestos del fonema. ¿Vivimos libremente lo que queremos decir con franqueza y espontaneidad? Las palabras no entran a güevo. 12.- Güevito es un niño lépero tan listo como Pepito.13.- Sabemos que la palabra huevo se escribe con H debido a que en los inicios de la imprenta se escribía vevo y daba problemas de comprensión. Eso dicen, pero no es el punto a tratar, el objeto planteado o la letra que suplantamos es la G. En muchos casos escribimos huevo y escuchamos güevo o como difunden los cibernautas: wüevo o wevo.
14.- La letra H no representa una consonante, sino sólo una aspiración. A veces la encontramos muda en primera fila ocupando el lugar donde había una F
. Entonces nos acordamos cuando entró el falcón en el fuerto de Melibea.
15.- Pero volviendo a lo mismo, una preocupada niña responde en Yohoo!: Yo no veo que se la escriba con G... Ahora que la escriban tan mal debe ser porque hay gente bruta... o poco instruida...Consejito: si tanto ves gente así... apártate un poco de esos sitios que mucho no te han de aportar... (al menos en ortografía o redacción).
16.- Abecedario masturbacional vs Silabario erótico. Oráculo: Apá, las analfabetas no se van al infierno. Aquí viven, queditas y contentas.
17.- ¿El huevo o la gallina? Los dos llegaron al mismo tiempo y se encontraron frente a frente como en los cuentos de princesitas. Desde entonces la fábula caballerosamente nos obliga arrimarle el huevo para arrecharla y lo caliente.18.- El que no es guevón es capón.19.- Quien se quita un güevo y la mitad del otro es bravucón arrepentido.
20.- Parar el güevo en Dominicana es otra cosa. Parece que ahí los compañeros salen a pasear fuera de sus fronteras escrotales e invitan con igual esmero a su vecino que pende del envoltorio prepucial para deambular por el vestíbulo ardiente de doña Dominga.
21.- No todo lo que pende es pene. Los tanates guindan cabeza abajo como murciélagos.
22- El Güevón, por lo general es aguacatón, pero en otras tierras significa hombre valiente. En el primer caso el prójimo machaca la güeva. En el segundo, el sujeto es un coyoludo de primera que no le teme a nadie y no le importa si su novia o mujer tengan la mano chiquita. Es lo de menos. El perímetro de las creadillas testifican fehaciente valor.
23.- Nobleza obliga títulos nobiliarios. En Chiapas el único que se jacta de tal proeza es Pancho El Puto. Pero sabemos que aún existen duques, príncipes y reyes en los huecos de las cavernas. En España la antigua casa engendradora del Duque de Alba, feneció su prestigio gracias a la disfunción eréctil de los generales. Francamente, don Francisco, créalo o no, ahora sólo queda virtualmente El Rey de los Huevones. No me refiero a Juan Carlos de Borbón, sino al título de una película que logró reunir, según cifras de Fox Warner, 59,459 espectadores en su primera semana.
24.- Güevonear no es un acto estéril. Es el verbo que se hizo carne y habita entre nosotros.
25.- Fe de ratas. Leí no se dónde ni cuándo que los diputados en México son sinónimo de haraganes, flojos, huevones, pránganas
que gastaron un poco más de 100 millones de pesos por iniciativa en 2006. Todo lo anterior es poco probable. Mi observación únicamente llega a corregir la palabra huevones por güevones. Y a consultar en el DRAE el significado de Prángana: pobreza extrema. Estar sin dinero. ¡Entonces!
26.- Güevona, hermana gemela del güevón. Güevotona, hembra frondosona. Güevonotona, la más alta que me jala la cotona. Güevonete, el cochonete. Y güevoncico, el cuñado. Hay que recordar al güevonometrazo del apreciado Cacabola.
27.- No todos los eunucos son güevones. Algunos salen hueros otros no.
28.- Il castrati no vive en Cuba. A ese revolucionario, cojones le sobran.
29.- Castrado de a de veras fue el tierno Farinelli. Sólo así pudo conservar su voz aguda de encantadora soprano.
30.- La virilización del macho se realiza alrededor del parto, la acción de la testosterona circulante masculiniza al hipotálamo. El enyegüamiento (o engarañonamiento) de los castrados goza de gran prestigio entre las damas, todo sin riesgo ni embarazo.
31.- El pítcher ponchó al bateador con mucho güevo. Una recta al centro lo acabó.
32.- Los güevos a veces se caen de la bolsa. Hay que cargarlos con cuidado.
33.- Los potrosos los inflan como gaita y los chiclanes celosamente los esconden.
34.- El agüevado es triste, melancólico, acurrucado. Si lees ahuevado, es el mismo aburrido, fastidioso, avergonzado que no dispara ni en defensa propia.
35.- Entre latinazos críticos fray Gerundio de Campazas se la pasó güeveando.
36.- Las hembras de los peces desovan y las mujeres ovulan; después el macho enviará las fértiles semillas para alcanzar el próximo paraíso.
37.- Güevonear, significa haraganear. Y güevear: tantear o tentar al huevo. Ej. El político güevea la región púbica con tacto de cangrejero.
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