oct 16, 2009
“Mujer, no te abandones”
Es el mensaje de Gioconda Artola
Sus ojos transmiten luz, felicidad y paz. Su impecable imagen de ejecutiva no haría ni sospechar sobre una historia ligada al cáncer. Sin embargo, doña Gioconda Artola es una gran luchadora, sobreviviente al cáncer de mamas, quien hoy alienta a otras mujeres prevenir esa terrible enfermedad.
En su caso la manera de detectarlo fue un poco peculiar: “Tuve un sueño, en el cual mi suegra que había fallecido hacía poco tiempo me decía que me chequeara porque tenía cáncer, pero no dijo en qué parte. Desperté asustada, pero con la seguridad de que era verdad. A la semana sentí por casualidad una pelotita, nunca me había hecho un autoexamen, fui descuidada lo reconozco, por eso hago un llamado a todas las mujeres a que se lo practiquen, vale la pena”.
Gioconda tenía 43 años cuando obtuvo el diagnóstico. Tras la etapa de temor por conocer la verdad decidió acudir al médico, lo que comprobó un tumor de 3 mm de diámetro, carcinoma ductal infiltrante (invasivo), el cáncer estaba en la segunda etapa. Un mes después le realizaron una mastectomía.
Según dice, “lo más difícil es enfrentar la nueva situación física, afecta mucho que mutilen una parte de tu cuerpo. Fue duro cuando al día siguiente me llegaron a dar indicaciones sobre cómo limpiarme, pero no quería ni verme. Llega un momento en que sentís que todo el mundo fija su mirada ahí”.
El camino empezaba, aunque Gioconda tenía un elemento más a su favor y éste es que durante su intervención también se le practicó una cirugía reconstructiva, una prótesis de agua salina, porque el estado del cáncer sí lo permitía, en otros casos debe esperarse al final del tratamiento.
“No debes abandonarte como mujer. Los tratamientos por muy agresivos son una tabla de salvación. Yo sentía que mi cuerpo estaba envenenado, arrasa con todo, hasta con las ganas de vivir, en mi caso el efecto fue la depresión. Recibí seis ciclos de quimioterapia y 25 de radioterapia. El impacto es fuerte, pero todo esto no te hace menos mujer, seguís siendo la misma esposa y madre. El apoyo de la familia es fundamental, pero también debes saber que debes enfrentarlo sola, para tomar valor, es una mezcla de muchas cosas. Como ser humano no te gusta que te sientan lástima ni que te vean como mártir, porque no lo somos, somos guerreras de una lucha inquebrantable”.
La pérdida del cabello es otro problema que afecta mucho y para Gioconda, ese fue su trago amargo, pues cuenta que amaba su cabello y perderlo fue motivo de muchísima tristeza. “En momentos me regañaba, porque me tenía que aceptar, lo importante es quererse”, dice.
La sobreviviente dice que su estrecha relación con Dios le ayudó a sobrellevar su enfermedad de una manera más amable. “Para mí, la mejor terapia es aferrarse a sus creencias, en mi caso fue Dios, de no ser así, sé que me hubiera caído, porque el 90 por ciento de la recuperación depende de tu fuerza”.
Uno de los aspectos emocionales que afectaron a la señora Gioconda fue el sentimiento de culpa, por el sufrimiento que le causaba a su familia, dentro de ella consideraba que se lo podría haber evitado. Ella sabe que el apoyo de su familia fue crucial para su tratamiento.
Ahora Gioconda puede decir a todas las mujeres en la misma situación que ella vivió, que el espíritu positivo y buena determinación pueden hacer la diferencia. “Esto fue de las experiencias más bonitas que Dios me dio, hoy soy feliz, te volvés más humano, más sensible”.
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