Nuestro idioma al día De las comidas rápidas
Róger Matus Lazo Hay en cada idioma una necesidad de nombrar las cosas (seres, objetos, etc.) de la realidad. Y hay también detrás de cada nombre una historia, una leyenda o una anécdota. Una página, a veces velada, que cuando la descubrimos se nos abre como una caja llena de sorpresas inimaginables. El sándwich y el Conde tahúrUn empedernido jugador de cartas, con tal de no levantarse de la mesa de juego ni para comer, ordenó a los cocineros en un club de Londres una pieza de jamón entre dos rodajas de pan untado con mantequilla. Eran las cinco de la mañana del 6 de agosto de 1762. “Ponme lo mismo que (el conde de) Sandwich”, pedía la gente poco después el plato, con lo que se popularizó la palabra sándwich y el bocadillo recibió aquel nombre en honor al inveterado jugador: John Montague (1718-1792), Cuarto Conde de Sandwich.
Así nacía para la historia con aquel improvisado bocadillo el primer sándwich de que se tiene noticia. En la historia encontramos antecedentes del sándwich en la fiesta religiosa judía (siglo I a.C), en la que se acostumbraba comer nueces molidas o trozos de manzana en medio de dos galletas duras horneadas.
Durante la Edad Media se consumía en las casas más humildes un plato que consistía en dos grandes rebanadas de pan impregnadas de grasa o algún jugo. Muchos años después encontramos referencias en algunas obras de teatro, como en Las alegres comadres de Winsor, de Shakespeare (1564- 1616), cuyos personajes –sobre todo de la clase baja- hablan del pan con queso (“bread and cheese”).
En 1840, el bocadillo del Conde tahúr viaja hasta América en las alas de un libro de recetas de cocina para convertirse con el tiempo en la comida rápida de millones de personas.
Los mexicanos ostentan el récord Guinness del sándwich más grande del mundo, con un peso de 3.178 kilos. Pero el “cartomaníaco” Conde quedó inmortalizado no sólo en el sándwich, porque el Capitán Cook (1728-1779) llamó a las Islas Hawai “Islas de Sandwich”, en honor a su patrón, el obstinado jugador del club de Londres.La pizza y la Reina Margarita¡Cosa rara y por demás curiosa! Se dice que hace unos mil años, en Nápoles, se empezó a consumir unos “círculos” recubiertos de hierbas y especias, alimento que se considera el más parecido a lo que hoy conocemos como la pizza. Y aunque los egipcios tenían la costumbre de celebrar al Faraón en su cumpleaños con una empanada muy delgada y aderezada con diferentes hierbas, y en Babilonia –según Herodoto- se usaban unas recetas de cocina parecidas a la hoy mundialmente famosa comida rápida, el puerto napolitano se impuso como el gran creador de la pizza.
En la Edad Media, después de la caída del Imperio Romano (1492), llegaron a Italia procedentes de la India las búfalas de cuya leche prepararon en los siglos venideros el queso mozzarella.
Con el descubrimiento de América (1492), los españoles llevaron a Europa el tomate que una vez descartada toda propiedad venenosa fue utilizado por los napolitanos en la preparación de su pizza. Esta “focaccia”, como la llamaron en un comienzo, era comida exclusiva de los campesinos, pero en 1889 -cuando llegaron a vacacionar a Nápoles los reyes de Italia Humberto y Margarita-, ocurrió un hecho curioso: el más famoso “pizzaioli” Raffaele Esposito preparó con queso mozzarella una pizza tan exquisita para los distinguidos visitantes, que la Reina disfrutó mucho del plato. Esta circunstancia motivó a Esposito a bautizar dicha comida con el nombre de “Pizza Margarita”.
A partir de entonces, dejó de ser comida campesina para ser consumida indistintamente por todas las clases sociales. El nombre de este plato italiano proviene del antiguo germánico bizzo, que significaba morder y bocado (cantidad de alimento que se puede tomar con una mordida). Después de la Segunda Guerra Mundial (1939- 1945), el antiguo alimento napolitano conquistaría definitivamente el mundo.La hamburguesa, icono de la cultura norteamericanaCon los nuevos hábitos alimenticios, la comida rápida puede perder el mundo conquistado, a menos que en sus recetas incluyan ingredientes bajos en calorías, como los intentos que está haciendo ahora la empresa Mc Donalds debido a algunos bajones en las ventas después de casi cuatro décadas de ganancias con la hamburguesa, “ícono por excelencia de la cultura norteamericana”.
Se dice que la hamburguesa no sólo sirve para comer, sino como medidor de la economía de los países y su nivel de competitividad, al valorar (en dólares) su precio en los 120 países en donde Mc Donalds está presente. Fueron los inmigrantes alemanes de finales de siglo XIX quienes introdujeron en los Estados Unidos un plato llamado “filete americano al estilo Hamburgo”, que más tarde se daría a conocer con el nombre de hamburguesa.
Pero uno entra y sale de un McDonalds sin parar mientes en que esa trasnacional que lleva el apellido de dos hermanos comenzó en 1954 con la venta de hamburguesas en un pequeño bar de una terminal de buses de San Bernardino, California.El hot dog y el carnicero alemánEl componente principal de un hot dog es la salchicha, cuya historia se remonta hace tres mil quinientos años, cuando los babilonios empezaron a rellenar intestinos de animales con carnes especiales. Fue un carnicero alemán, en el siglo XIX, quien experimentó en su laboratorio la forma de unir el pan con la salchicha. Una vez logrado su invento, tomó un carrito y empezó a vender aquella comida rápida en las playas de una isla cerca de Nueva York. El hot dog, nombre creado por el dibujante Thomas Aloysius Dorgan, se convirtió en un éxito por todo el mundo y fue recibiendo distintas denominaciones según los países. En efecto, el “perro caliente”, nombre dado al hot dog al ver que los perros gustaban mucho de aquel alimento caliente, se le conoce como “cachorros” en Portugal, “completo” en Chile, “pancho” en Argentina y “bocadillos de perro” en Cuba. La anglomanía nicaragüense prefiere el anglicismo “hot dog” y quien sabe si no ingresó ya a la categoría de “comida chatarra”.
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