ene 22, 2010
¿Quién manda a quién?
Interminables luchas de poder en la pareja Utilizar la manipulación para tener una posición de dominio sobre el otro, lleva a la acumulación de sentimientos de rabia, resentimiento, y como no, también de lucha.
Estas luchas por el poder se manejan a través de diferentes estrategias. El control, la pena, los celos, la seducción, son algunos de estos elementos que no son fáciles de detectar pero que obligan al otro a comportarse como el manipulador desea. Siempre implican una diferencia de igualdad.
Lo más habitual es que ante cualquier decisión se establezca una lucha. Las decisiones y los hechos serán medidos en referencia a quién los proponga. En realidad, el resultado de cualquier movimiento será la dicotomía entre un ganador y un perdedor. A veces el más débil es el más dominanteNos podemos encontrar, en numerosas ocasiones, con relaciones de pareja en las que el miembro, en teoría más débil, es el que ejerce el poder sobre el otro, siempre de manera muy sutil y sin que el otro se de cuenta. La relación se mide en base a lo que obtengo y lo que doy a cambio.
También hay otros tipos de lucha por el poder. Cuando los dos miembros de la pareja entran en competencia. Algo así como: ¡a ver quién de los dos es más chulo! El objetivo es dominarse mutuamente, y como consecuencia cualquier comportamiento o actitud será medida, analizada y cuestionada. Sin embargo, los ataques no acostumbran a ser demasiado directos ya que la relación se desequilibraría en exceso.
Esta forma de funcionamiento obliga a los dos miembros de la pareja a estar constantemente en guardia para salvaguardar la relación y el difícil equilibrio en el que se sustenta.
Fuente: Parasaber.com
Algunas de las estrategias más utilizadas son:
- Sobreproteger al otro por considerarlo “débil”
- Mostrarse triste ante cualquier contrariedad
- Nunca cumplir lo que se promete
- Decidir siempre y por todos
- Ser tremendamente celoso
- Dar órdenes
- Tratar con condescendencia
- Conocer y atacar los puntos débiles de los demás
imprimir enviar
|
Salud y Sexualidad
Sexo adicción, un trastorno del deseo
La lencería erótica no es solo para él
Artillería para el placer
Sexhoróscopo
Dislalia: trastorno del lenguaje
¡Libérate de los mitos y tabúes!
No mientas en la cama, haz algo
Gimnasia sexual: la postura supina
¿Quién manda a quién?
|