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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Jueves 04 de Febrero de 2010 - Edición 10588
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Doña Chilo y su marimba de chavalos tapando hoyos

“¿Cómo los voy a mandar a clases con la panza vacía?”

* “Es cierto que no cobran mensualidades, pero piden el uniforme, además, no tengo dinero para comprarles los cuadernos, lápices, mochila…”, dice
* En Los Cedros, carretera a León, hay más niños fuera del sistema educativo, de una nutrición adecuada y del futuro mismo
* Igual que los datos finales de las elecciones anteriores, tampoco se conocen las cifras preliminares de la matrícula 2010


“¿Cómo los voy a mandar a clases con la panza vacía?” - Foto
Doña María Auxiliadora Vega afirmó que debido a la pobreza, no puede enviar a sus hijos a la escuela. Para poder comer, los niños tapan los hoyos en el kilómetro 27 de la carretera vieja hacia León. Frank Cortés / END

El Sol ya cruzaba el meridiano cuando Isaías Vega, de nueve años, levantaba la palada de tierra y cubría los hoyos en el kilómetro 27, carretera vieja hacia León. Con la piel muy morenita, sus pies descalzos y su ropa rasgada nos dijo: “Regáleme un córdoba”, mientras metía la mano por la ventana del auto. Él y sus hermanos no asisten a la escuela por dos motivos: no tienen para los uniformes ni tampoco tienen qué comer.

Su madre, doña María Auxiliadora González, viuda desde hace diez años, comentó que ha sido difícil salir adelante con seis hijos. De éstos, sólo un varón ha concluido el bachillerato, y el resto con costo han pasado el tercer grado.

“Este niño”, y señala a Isaías, “nunca ha ido a la escuela”, afirma doña Chilo, como la conocen sus vecinos. “Este año tampoco fue, no tenía para los uniformes de todos, así que mandé sólo a Felipe. Estudia en la escuela de Los Cedros, que queda como a unos cuatro kilómetros”, refiere la madre.

Isaías tiene nueve años, pero el estado de desnutrición en que se encuentra lo hace ver de menos edad. El único sustento del hogar es su hijo José, que tiene 19 años, y ya concluyó el bachillerato. Él trabaja pintando casas en Managua, y se gana cien córdobas al día, cuando hay “pegue”.

Recién operada

Sentada sobre una vieja silla de madera, doña Chilo nos relató que recién la operaron de cataratas en los ojos. Lleva casi dos meses sin trabajar, ya que la primera cirugía la realizaron el 8 de enero, dos semanas después le operaron el otro ojo.

“He trabajado como doméstica, en el campo, limpio solares, hago terraplén, así he pasado la vida, gracias a Dios, y esto me ha dado para comer. El dinero que gana José es para la comida, y no alcanzaría para mandar a los chavalos a la escuela”, dijo doña Chilo.

“Si me ayudan, los mando”

El Mined declaró la gratuidad en la educación, ¿por qué no van los niños a la escuela?
Es cierto que no cobran mensualidades, pero en estas escuelas piden el uniforme. Pero, además, no tengo dinero para comprarles los cuadernos, lápices, mochila, y lo más importante, ¿cómo los voy a enviar con el estómago vacío? Con la panza vacía, la cabeza no piensa.


¿Si les dan los útiles, los mandaría a la escuela?
Claro que sí. Si me ayudan yo los mando a todos a la escuela, pero como le dije, en mi casa sólo tengo el sustento de mi hijo, que de por sí me da pena, porque debo ser yo quien lo mantenga.

¿No tiene temor de que les pase algo en la carretera?

La verdad que sí. Los pueden atropellar y hasta me los pueden matar, pero el que está en la raya, aunque esté en su casa se puede morir. Además, siempre los estamos viendo desde acá, --vuelve la mirada a la carretera--, en este momento estoy impedida, pero siempre los veo.

Tres kilómetros más adelante estaban Ilsa del Carmen Cuadra, de nueve años, y su hermanito, Reynaldo, de ocho. “¿Tiene comida que me regale?”, fue lo primero que preguntó. Estos dos niños tampoco van a la escuela, se ganan la vida tapando hoyos en la comarca Los Cedros, en el municipio de Villa El Carmen en Managua.

Cifras de matrículas se desconocen
María Jesús Gómez Matus, Secretaria Ejecutiva de la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabaja con la niñez, Codeni, indicó que hasta el momento se desconocen las cifras preliminares de las matrícula 2010, y mencionó que en los últimos años no se registran incrementos o bajas significativas en las mismas, aunque temen que este año la situación económica ha influido, principalmente en las zonas rurales.

“En un comparativo de 2005 a 2009, las cifras no revelan aumentos considerables a pesar de los esfuerzos gubernamentales por la gratuidad, o las campañas para que los padres matriculen a sus hijos e hijas. Se conoce que la educación preescolar, de 184 mil 110 matriculados en 2005, pasó a 186 mil 281 alumnos en 2009.”
“En primaria fueron 862 mil 436 hace cinco años, y pasó a 825 mil 500 en el registro. En secundaria se contabilizó 364 mil 515 matriculados en 2005, y el año pasado la cifra fue de 351 mil 875”, dijo la representante de Codeni.

Aunque hubo aumentos en las mismas, el incremento es menor en la educación secundaria, ya que la juventud está más expuesta a abandonar sus estudios, por ingresar en el sector laboral informal.

“¿Si hay incremento en el trabajo infantil? Pues no hay registros recientes, pero las organizaciones que trabajan con la niñez estamos implementando investigaciones al respecto, porque en el último año se ha observado a más niños y niñas en el trabajo informal”, expresó la representante de Codeni.

Además, expresó que el censo nacional reportó el crecimiento de 300 mil personas más en la población, y esto no se refleja en la matrícula.

María Auxiliadora Vega afirmó que debido a la pobreza, no puede enviar a sus hijos a la escuela. Para poder comer, los niños tapan los hoyos en el kilómetro 27 de la carretera vieja hacía León.




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