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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Sábado 13 de Febrero de 2010 - Edición 10599
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Darío para escolares: Prosas profanas (4)


Características de la poesía en Prosas profanas

Aun cuando ya hemos abordado de manera general, los rasgos que caracterizan la poesía de Rubén en esta obra, presentaremos a manera de síntesis las características principales:

*Eclecticismo
Rubén, ya se ha dicho, no es ni parnasiano ni simbolista: todas las influencias (europeas y españolas, especialmente) las asume, resume y recrea de manera quintaesenciada, para perfilar su propio estilo, personal, individual, original

*Musicalidad

La formidable intuición del ritmo en Rubén Darío le permite plasmar sus versos llenos de gran musicalidad. Y los recursos para lograrlo, los maneja esplendentemente: el uso de la rima, las aliteraciones, las rimas internas. Obsérvese la musicalidad que produce la aliteración en los siguientes versos: “... bajo el ala aleve del leve abanico.” (“Era un aire suave...”). Y éstos: “...la libélula vaga de una vaga ilusión.” (“Sonatina”)

*Innovaciones métricas
El afán renovador de Darío lo lleva a romper los moldes tradicionales, para remozar la métrica española. Y si el dominio de la rima le permite alcanzar la musicalidad, también trabaja su poiesis con puro ritmo y rima interiores. Veamos algunos versos iniciales del poema Heraldos, construido sin rima ni medida fija, y en forma paralelística:

¡Helena!
La anuncia el blancor de un cisne.


¡Makheda!
La anuncia un pavo real.


¡Ifigenia, Electra, Catalina!
Anúncialas un caballero con un hacha.


Innovación métrica es también el uso del endecasílabo de gaita gallega, con acento en la cuarta y sétima sílabas:

“Libre la frente que el caso rehúsa...

casi desnuda en la gloria del día,
alza su tirso de rosas la musa
bajo el gran sol de la eterna armonía.” (“Pórtico”)

O el alejandrino forzosamente acentuado en la tercera sílaba de cada hemistiquio:

La princesa está triste... ¿Qué tendrá la
princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor. (“Sonatina”)

*Preocupación metafísica
Las grandes preocupaciones filosóficas y religiosas, sus propias visiones de la vida y de la muerte, del misterio, del más allá están condensadas en un gran poema: “Coloquio de los centauros”. Así, lo enigmático para significar y expresar el sentimiento religioso: “Ni es la torcaz benigna, ni es el cuervo protervo:/son formas del Enigma la paloma y el cuervo.”
El concepto de la muerte que adquiere concreciones humanas: una mujer como Diana, la Cazadora: “¡La Muerte! Yo la he visto. No es demacrada y mustia / ni ase corva guadaña, ni tiene faz de angustia./ Es semejante a Diana, casta y virgen como ella...”
Los mismos dioses buscan la muerte, pero su pena es tan grande que no pueden poseerla: “La pena de los dioses es no alcanzar la Muerte.”
Su concepto pánico de la unidad del universo, esa fusión y confusión entre Dios y el mundo (Dios y el mundo son una misma sustancia y por tanto, todas las cosas que pueblan el mundo son divinas), lo sintetiza Rubén en el poema. Por eso afirma que “las cosas tienen un ser vital”, “aspectos raros”, “miradas misteriosas” y hasta “hay un alma en cada una de las gotas del mar”.


*Actitud iconoclasta
Es la manera de enfrentar una realidad apegada a lo tradicional, a lo conservador, con un lenguaje y un contenido que sorprendió a los más tímidos y asustó a los timoratos más recalcitrantes. Ya vimos cómo el título de Prosas profanas escandalizó a muchos. Dice Rubén en su Autobiografía: Prosas profanas, cuya sencillez y poca complicación se pueden apreciar hoy,causaron al parecer, primero en periódicos y después en libro, gran escándalo entre los seguidores de la tradición y del dogma académico...

Y el poema “Ite, missa est” el motivo para el escándalo fue mayor, pues el poeta nos presenta una misa pagana oficiada “en honor de su amada”:

“Yo adoro a una sonámbula con alma de Eloísa,
virgen como la nieve y honda como la mar;
su espíritu es la hostia de mi amorosa misa,
y alzo al son de una dulce lira crepuscu lar.”

El impulso renovador de Darío en esta obra lo llevó a aprovechar creadoramente los aportes del parnasianismo y del simbolismo y de muchas literaturas, con lo que “la prosa ganó en agilidad y riqueza rítmica -como afirma Max Henríquez Ureña en su Breve historia del modernismo-; y nuevos moldes, nuevos metros, nuevas combinaciones de palabra y de rima fueron, en poesía, el fruto de ese empeño renovador”.

Después que Rubén publicó Prosas profanas la poesía en español no volvió a ser la misma, dice Rothschuh Tablada: “Todo cambió bajo la jefatura de la más alta vanguardia de la poesía castellana y americana: los ritmos, el vocabulario, los temas, la intuición, la manera de enfocar y desarrollar la obra poética”, que como impetuoso viento de libertad arrasó con los anquilosamientos academicistas, porque cada poema de este libro es “un logro de la imaginación, una conquista del espíritu, un avance en el dominio de las formas y de los temas...”

rmatuslazo@cablenet.com.ni




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