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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Viernes 05 de Marzo de 2010 - Edición 10618
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Presidente de Asomif: fondeadores de recursos preparan otro comunicado

Apoyo en duda para Nicaragua

* Expresarían su “preocupación y cautela”, por ante aprobación de Ley de Moratoria, señala Julio Flores
* “El año pasado reestructuramos a 35 mil pequeños empresarios con una cartera de más de 800 millones de córdobas (unos 38.2 millones de dólares al cambio actual)”, dijo
* 450 mil clientes que aún tienen en cartera generan 1.5 millones de empleos. “Son cifras mayores, y esa es una muestra de nuestra contribución”, asegura

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II Parte
El pasado 24 de febrero, cuando se aprobó la Ley Especial de Adeudos entre las Entidades Microfinancieras y Deudores en Mora, conocida como Ley de Moratoria, la computadora del presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas, Asomif, Julio Flores, recibió 15 correos de los 15 principales fondeadores de recursos externos.

Todos coincidían en algo: en la inquietud por la Ley. En estos días eso no ha cambiado. Se conoce que el grupo no descarta emitir un comunicado, en los próximos días, donde plantearían su “preocupación y cautela” por la Ley. Éste sería el segundo comunicado de los financiadores en un año.

El primero lo hicieron cuando se dictaminó la Ley. En ese entonces indicaron su preocupación por el “deterioro” que conllevaría en el clima de inversiones, pero sostuvieron su apoyo al país. Ahora eso no es seguro, sin embargo, Asomif indica que ninguno, aparte de BlueOrchard Finance S.A., ha anunciado el retiro de sus recursos al sector, aunque están analizando “seriamente” la situación.

Hace dos años al sector de microfinanzas todavía le iba bien, según recuerda Flores. En 2008, de acuerdo con el ejecutivo, el segmento registró un crecimiento del 13 por ciento. Sin embargo, años atrás, el promedio del indicador era del 30 por ciento.

¿Qué ocurrió? “El Movimiento del No Pago influyó”, asegura Flores. También la crisis afectó. “Al punto de que en 2009 el crecimiento no se dio y el saldo fue negativo: del 16 por ciento, incluyendo sí los dos bancos y la financieras, no sólo a Asomif”, aclara Flores.

Él destaca que los 450 mil clientes que aún tienen en cartera generan 1.5 millones de empleos. “Son cifras mayores, y esa es una muestra de nuestra contribución al país, y no sólo hablamos de la generación de empleos, sino también de la mejora en el nivel de ingresos de las familias rurales. Es decir, a pesar de que nuestra labor es vilipendiada sí hacemos nuestra contribución social”, apunta.

Impacto positivo en familias rurales
“Hemos sido evaluados” --agrega—“por organismos externos, y éstos han afirmado que el impacto de nuestro crédito es positivo en el 90 por ciento de las familias rurales (con las que tienen contacto)”. Además, “hemos sido bastante flexibles con nuestros clientes, somos una alternativa contra la usura, definitivamente, es así”, enfatiza.

Pero precisamente en relación con las tasas, el reclamo es que hay usura de por medio. Las tasas son muy altas…
Mire, el microcrédito es caro, porque nosotros lo otorgamos a miles de productores y a empresarios en metodologías grupales e individuales.

¿Cómo es eso?
Mire, un banco con un crédito de 100 mil dólares puede financiar una empresa. Una empresa saca un préstamo de 100 mil dólares y el banco hace un solo desembolso, y le dice: me vas pagar cuatro cuotas en el año, entonces cuatro cuotas y un desembolso tienen cinco operaciones. Pero nosotros hacemos muchas más operaciones. En los sectores de más bajos ingresos nuestro crédito promedio anda entre 300 y 500 dólares, quiere decir que con esos mismos 100 mil dólares nosotros le damos crédito a 200 microempresarios.

Y la microempresa urbana: las señoras del mercado, el vendedor ambulante, la pulpera de los barrios, la señora que vende tajadas, los de las vulcanizadoras… porque esos son nuestros clientes, demandan otros servicios adicionales. Está gente que está recibiendo ingresos diarios paga semanal, entonces, al hacerlo, imagínese ¡cuántas operaciones hacen las microfinancieras! Mientras un banco hace cinco operaciones nosotros hacemos cinco mil operaciones con el mismo monto de préstamo, con los mismos 100 mil dólares. Además, donde nosotros damos cobertura donde los bancos comerciales no llegan. Hablamos de Wiwilí, Waslala, Cua, entre otros, por el alto costo que implica.

¿Cuánto implica para ustedes esa cobertura?

El costo es alto. Ahora mírelo desde el microempresario: ¿puede pagar tasas más altas? Nosotros no somos usureros.

Pero es la impresión que hay…
Mire, antes que existieran las microfinancieras, la señora vivandera del mercado, por ejemplo, iba al usurero, al verdadero usurero. Éste le prestaba mil córdobas y le decía: cuando terminés el día me traés el 10 por ciento diario. Entonces, eran 100 córdobas adicionales a lo mismo. ¡Así funcionaba el mercado!
En las grandes empresas es diferente. Un productor, por ejemplo, que siembra maíz y le presto hoy, él ara con bueyes, siembra, pero los resultados los tiene hasta dentro de cuatro meses, es decir, su capital rota hasta los cuatro meses, entonces allí hemos organizado los microcréditos en función de eso.

¿Cómo así?
A los productores agropecuarios les cobramos menos tasas de interés. Lo hacemos porque su rotación de capital lleva más tiempo. A un microempresario urbano le cobramos una tasa mayor porque su rotación de capital es más corta y tiene más rentabilidad.

Además, los organizamos en grupos solidarios y no hay garantías. En caso de que los préstamos sean muy altos, entonces se les pide algún tipo de garantía. Nuestros préstamos totales en promedio son de 800 dólares, en cambio en los bancos es de 2,000 dólares, pero hay clientes que pueden prestar mucho más, aunque son una minoría, entonces las tasas de interés son diferenciadas. Ahora, en el caso de los bancos utilizan recursos internacionales y los depósitos de sus clientes, pero en el caso nuestro sólo contamos con recursos extranjeros. Y si no contamos con éstos no podemos colocar crédito productivo.

Reestructuran deudas a 35 mil clientes
¿Cuál es el rango de las tasas de Asomif?
Varía mucho, porque en las microfinanzas hay bancos que tienen el servicio de tarjetas y microfinacieras, entonces varía. Para nosotros el problema con el Movimiento No Pago tiene que ver con un asunto de cultura del pago, porque por la crisis, las instituciones hemos sido muy flexibles con los clientes.

¿Qué tan flexibles?
Por ejemplo, el año pasado reestructuramos a 35 mil pequeños empresarios del campo y la ciudad con una cartera de más de 800 millones de córdobas (unos 38.2 millones de dólares al cambio actual). Los reestructuramos en distintos tipos de condiciones. Hay gente que tenía préstamos a seis meses y se les dio 18 meses. Hay gente que tenía préstamos a un año y se les dio dos años, hay gente que se le vencía la cuota hoy y te decía: dame cuatro meses para pagarte y se les dieron. En esos casos se reestructura el contrato y se pone otra cuota.

Hay gente del sector agropecuario con préstamos más grandes, y se le reestructuró a la tasa que dice la Ley. Hay otros a los que se les dice: te dispenso los intereses moratorios y tal y tal cosa, dependiendo de los casos y de la voluntad de pago. Si un cliente viene y me dice: mire, aquí vengo, estoy en mora, tengo problemas, el ganado no lo he podido vender porque está el precio bajo, vaya a ver, necesito por lo menos un año para recuperarme porque he perdido. Bueno, entonces nosotros le hacemos el análisis nuevamente, establecemos la cuota que él puede pagar en función de lo que él tiene, y si viene y me dice: pero yo aquí debo 50 mil córdobas y aquí traigo 10 mil para que me cubra los intereses acumulados, amortizo algo, y el saldo me lo reestructura. Entonces a ese cliente yo le reestructuro el saldo que queda, sabiendo que tiene un record atrás y que además muestra voluntad de pago.

Incluso yo reestructuro, y si necesita que lo habilite, le doy un poco más. Eso hemos hecho, es decir no solamente los hemos reestructurado. Inclusive, para la campaña navideña que son las mejores ventas de los comerciantes, mucha gente a la que le habíamos reestructurado deuda, le volvimos a prestar y se recuperaron, entonces aquí la lucha es contra la cultura del no pago.




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