jul 27, 2010
Las pesadillas en los niños
Sandra Ardón
Uno de estos días mientras dormía muy placenteramente en la madrugada, escuché que mi hijo de dos años estaba gritando, inmediatamente me levanté a ver qué le sucedía y resulta que estaba en brazos de su niñera muy asustado. Esa noche él había tenido una pesadilla y señalaba muy espantado varias partes de la casa.
Al siguiente día preocupada le comenté a la psicóloga del kinder lo que había sucedido con él. La verdad era la primera que vez que pasaba y eso me inquietaba, porque después de ese sueño mostraba en su comportamiento muchas inseguridades.
Sandra Celedón, Directora del Kinder Montessori, nos explicó que es normal que los niños luego de tener pesadillas muestren inseguridades, es por ello que en ese momento hay que tranquilizarlos y darle seguridad. Nosotros como padres no debemos mostrar sentimientos de temor y restarle importancia al sueño, afirmó.
Para José Luis García Castro, psicólogo y orientador escolar, “las pesadillas, al contrario que los terrores nocturnos, pueden ser aterradoras para el niño y también para los padres, y son resultado de sentimientos de inseguridad, ansiedad, miedo o preocupaciones.
Son reacciones de miedos comunes y normales a los sueños desagradables que se inician normalmente a los tres años de edad, teniendo su punto máximo las edades de cuatro y seis años”.
Según Castro los pequeños deben evitar la excitación y tener un período de calma y relajación antes de acostarse, los padres no deben permitir que los niños vean programas de televisión violentos o de terror, de igual forma, no contarles historias de miedo ni permitir que realicen actividades físicas violentas. La experiencia de muchos padres sugiere que es de gran ayuda limitar la TV.
Como siempre la falta de comunicación con los niños puede provocar que sus dudas y temores no sean aclarados, por ello una buena recomendación es que comenten los problemas, miedos y acontecimientos que le produzcan tensión, de esta manera los padres están previniendo muchos acontecimientos que son normales en los pequeños durante su crecimiento.
Desde muy pequeño yo he acostumbrado a mi hijo a orar por las noches, y creo que le ha ayudado mucho en lo de sus temores nocturnos. Si su hijo es de los que no le gusta dormir con las luces apagadas, deje encendida una lámpara o bien déjelo (a) que duerma con su peluche favorito si así lo desea.
Para sugerencias y cometarios puede escribir a los correos ardonize@hotmail.com o sandraardon@cablenet.com.ni
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