Había una vez dos empresas Reflexiones sobre ventas y vendedores
Arnulfo Urrutia
Fui a comprar un tóner para mi impresora. El joven que me hizo el “favor” de atenderme me dijo: de ese tóner ya no tenemos. ¿Cómo me puede decir eso con tanta tranquilidad, si aquí compré la impresora? –le pregunté--.
El muchacho aceptó consultar a otra vendedora, y ésta le indicó donde estaba el producto. Te fijás, le dije, una ligereza como esa puede causar pérdida de tiempo y dinero a un cliente... No me dejó terminar. Encarándome me dijo: ¿por qué no se quita la faja y me da con ella? Ganas no me faltaron, pero tenía que comprar el tóner.
Durante el mes de mayo, Mes de la Madre, llamé a una empresa que promocionaba camas. Quien me atendió, mostraba total indisposición de responder a mis preguntas.
¿Entonces?, Me dijo de pronto, como quien quiere...
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