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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Lunes 25 de Octubre de 2010 - Edición 10832
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Invasores usan AK y granadas

Armas de guerra en el exterminio de Bosawás

* Desalojo de colonos del núcleo de la Reserva de Biosfera fue pura publicidad, pues en la zona hay miles de familias mestizas que arrasan con la naturaleza
* En las tierras invadidas se han encontrado enormes extensiones cultivadas con arroz, frijoles, maíz, plátano y yuca, además de áreas para ganadería
* Invasión es peor desde Siuna y San José de Bocay, y se menciona a diferentes personajes ligados a partidos políticos, entre los impulsores de la destrucción de la zona


Armas de  guerra en el exterminio de Bosawás - Foto
El río Ulí desciende a sus anchas desde la zona núcleo de la Reserva de Biosfera Bosawás. Al fondo, el cerro Wahkamasang se asoma entre la nebliselva en un área protegida por los indígenas mayangnas. Melvin Vargas / END

PRIMERA ENTREGA
Ancló sus altas botas de hule el guardián. Junto a 15 de los suyos, con machete en mano, comienza a quitar las ramas de los carriles, angostas partiduras de la floresta en el centro de la selva. Alerta, advierte en vano la llegada de extraños, pues éstos le estrellan el trueno de la puesta de bala en boca de 42 fusiles AK.

El valiente policía voluntario Rufino Barro Barcia no se refiere a tiempos de guerra, propiamente, sino a mediados de agosto de este año, en el penúltimo patrullaje que hizo en los límites del territorio de la comunidad Mayangna de Sikilta, ubicada en el municipio de Siuna, Región Autónoma del Atlántico Norte, RAAN.

Minutos después se acercaron otros 30 hombres, igualmente armados, quienes además les mostraron granadas de mano y les rodearon. “Es gente con la que no se puede hablar”, señala.

Quizá las armas que les apuntaban y las voces violentas, no desfigurarían el severo rostro de Barro, quien aun así reclamó, porque estaban en terreno de su comunidad y sólo llegaban a mantener la demarcación. No había caso e iniciaron el regreso

Un viaje al interior de la reserva

Tres días antes, como ancestrales cocodrilos, los vástagos calados dejan las orillas del río Ulí. Sobre sus entrañas llevan a 16 hombres que se internan en el corazón verde de Centroamérica. Estamos en Bosawás, la tercera reserva más grande del mundo, la más grande de Centroamérica y el corazón del Corredor Biológico Mesoamericano.

Los hombres, de vasta experiencia, navegan sobre el río embravecido por la fuerza de las lluvias del inverno. Luego bajan a tierra con sus botas de hule y con una carga pesada. Ahí llevan enlatados, hamacas y abrigos de rigor.

Entre ellos va una docena de indígenas mayangnas que trabajan como policías voluntarios, acompañando a dos oficiales de la Policía Nacional provenientes de Jinotega.

Barro, acostumbrado al trabajo y al rudo camino, se abre paso entre la selva hasta llegar al último carril en la zona del río Wasma. Los terrenos empinados y la ruta serpentina no le permiten calcular la distancia en kilómetros, pero para llegar ahí debe navegar en cayuco casi un día, y hacer un recorrido a pie, otro día, desde Sikilta, ubicada a 18 kilómetros de Siuna.

Su misión es verificar que colonos mestizos no hayan entrado a su territorio, y evitar que continúe la destrucción del bosque en un área que ellos habían dedicado únicamente para la caza.

Esta comunidad mayangna tiene el 80% de su territorio ubicado en la zona núcleo de la Reserva de Biosfera de Bosawás. Ahí los colonos han destruido, durante el último año, al menos 10 mil manzanas, cuya vegetación han cortado a ras del suelo, para dedicar la tierra al cultivo de granos básicos y a la crianza de ganado

Desalojados regresaron

La llegada del escuadrón ecológico de Sikilta verificó lo temido. Las familias desalojadas por el gobierno el 30 de mayo de este año, regresaron al área protegida y tienen cultivos y ganado.

El vicepresidente del Gobierno Territorial Indígena, GTI, Maynagna Sauni Bas, Sikilta, Macario Díaz, llegó al sitio en otra expedición, en la que con suerte no los advirtieron y pudieron desalojar a 10 familias que habían hecho sus casas dentro de su territorio.

Pese a ello, a escasa distancia del límite, según él, hay 100 familias al acecho. Díaz, acuerpado por los oficiales y sus compañeros de la comunidad, les advirtió que no volviesen a entrar o serían arrestados.

Pero la posibilidad de que entren nuevamente es casi segura, pues tienen un área de 200 manzanas cultivadas con maíz, frijoles, arroz, banano y yuca.

A su vez, Barro Barcia aseguró que los colonos hablan firme de que no se retirarán del sitio, pues fueron autorizados por los Consejos del Poder Ciudadano, CPC, dirigidos por cuatro líderes, entre los que señaló a Wilfredo Molina. Todos ellos de los sectores llamados Wasma, El Coco, El Naranjito y Waspukito.

En el último patrullaje que hizo a inicios de septiembre, Barro constató que ya los colonos habían carrilado un área de 50 mil manzanas en el interior de su territorio. Esa zona es casi sagrada para los mayangnas, pues la llamaban área verde, y ahí ni siquiera ellos mismos se permitían cazar.

Pero entre los colonos, según Barro, hay de diferentes tendencias políticas. Así, hay muchos que son desmovilizados del Ejército respaldados por los CPC, pero también hay campesinos y desmovilizados de la Resistencia Nicaragüense, que según él, han sido llevados por alcalditos y respaldados por el alcalde de Siuna, Julián Gaitán.

Adicionalmente, otro grupo se mezcla con el anterior, y según el voluntario, son impulsados por el consejero regional, Justiniano Treminio.

De acuerdo con las estadísticas proporcionadas por el GTI de Sikilta, dentro de su territorio había 315 familias, pero 37 fueron desalojadas por el Ejército y por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, Marena, por lo que quedaban 278.

Esa cifra cada día que pasa es superior. El publicitado desalojo de los colonos en la zona núcleo de la Reserva de Biosfera fue en proporción absolutamente minúscula. Según los indígenas, son miles de familias mestizas, y cada vez llegan más a la zona

Avanzan hacia el Norte

Más al noreste de la reserva se encuentra el territorio indígena Mayangna Sauni As, una parte de su territorio está en la zona de amortiguamiento y casi la totalidad de sus tierras están bien conservadas. Sauni As se encuentra entre los municipios de Bonanza, Waspam y San José de Bocay. Pero la tranquilidad de la que decían gozar se terminó hoy, al igual que en Sikilta hace 10 años. A inicios de septiembre entraron los primeros 20 colonos en la zona de El Lajón, el área corresponde al municipio de Waspam y queda lejos, muy lejos desde Bonanza.

La llegada de estos colonos sucede luego del desalojo de quienes estaban ubicados en Sikilta, de hecho, según el presidente del GTI, Mayangna Sauni As, Gustavo Sebastián, algunos de ellos, son de los desalojados por el Ejército. Consideró que son gente peligrosa y que están armados.

Insistimos en ir a la zona para obtener la versión de los colonos, pero Sebastián advirtió que sería peligroso y que el acceso es sumamente difícil. Horas después conversamos con Isaac Grádiz, líder de los mestizos, quien trata de resolver los problemas de tierra, principalmente con el territorio Mayangna Sauni Arungka, en la zona de amortiguamiento. Grádiz, se mostró sorprendido por las 20 familias que ya tomaron terrenos en el núcleo y que arribaron al área, después de los acuerdos que consiguieron con el gobierno

Armados por doquier

Tras varias llamadas e intentos de ir a hablar con los colonos, Gradiz también nos advirtió que posiblemente estuviesen armados y que se encuentran a la defensiva. Según él, no comprenderían el trabajo periodístico, y por seguridad no debíamos llegar.

En el municipio de Bonanza, los mestizos han optado por organizarse en territorios de forma similar a los indígenas, sólo que defienden un área que resulta de la suma de varias propiedades, según ellos, privada.

En los primeros días de junio, poco después del desalojo de los colonos, ese cerdo pequeño, aplanado y de pelos chuscos, volvió a reverberar en el bosque de Sikilta. Así lo ha visto durante los últimos 70 años Yáder Ruiz, anciano de esa comunidad Mayangna, quien relata lleno de amor, el regreso de los animales preciados que habían desaparecido en el mero corazón de la Reserva de Biosfera de Bosawás.

Invasión es peor desde Siuna y San José de Bocay
El flanco de Bosawás en Sikilta es el más afectado. Desde que les entregaron el título de propiedad comunal hicieron un estudio de los colonos y de sus actividades.

La información proporcionada por Díaz revela que quienes llegaron no son familias tan pobres, y que posiblemente hay gente con muchos recursos para llevar motosierras y ganado a una zona tan profunda y con tantas dificultades para trasladarse, incluso para caminar sin carga.

De acuerdo con los datos, cuando estaban las 315 familias, tenían 742 hectáreas de cultivo 480 de pasto, y la buena noticia, según Díaz, es que todavía hay 17 mil 146 hectáreas de bosque entre el área que los colonos han carrilado para hacer parcelas.

Al inicio, los colonos dentro de su territorio eran 20 familias, pero la explosión de emigrantes fue a partir de 2005, cuando ya había 85 familias

Para el 2007 ya eran 121 y en 2010, 315.

Díaz lamenta que increíblemente las financieras de Siuna entregan préstamos a estas familias, aún cuando no tienen ningún documento que los certifique como dueños de tierra. Según ellos, eso permite que cuenten con mayores recursos y continúen con la deforestación del sitio.

La preocupación del GTI de Sikilta es que las familias que viven en los límites tienen cultivos dentro de su territorio, para ellos, todos los que se encuentren en la zona núcleo deben ser desalojados.




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