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  CON TODO EL PODER DE LA INFORMACIONManagua, Nicaragua - Domingo 07 de Noviembre de 2010 - Edición 10859
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Una capital eternamente sacudida

Managua: La ciudad de los terremotos

* Es atravesada por 16 fallas, pero su problema mayor no es ése, sino la calidad de las construcciones y el lugar donde se levantan
* La posibilidad de un nuevo terremoto está latente, la pregunta es, ¿qué tan preparados estamos?


Managua: La ciudad de los terremotos - Foto
Muchos edificios que peligran caer, y que no han sido demolidos, siguen siendo ocupados para habitar, a pesar de las advertencias. Miguel Molina / end

Predecir el próximo terremoto es un asunto de simple aritmética, ya que Managua es una ciudad altamente sísmica donde en cualquier momento ocurre uno. Es un motivo para alarmarse, pero podría ser evitable.

No hay que ser especialista para sacar algunas cuentas y llegar a la conclusión que estamos cerca de lo que podría ser una enorme sacudida que nos sorprenda a todos. Este año varios especialistas alertaron sobre esta posibilidad.

“Es más que seguro que haya un terremoto de más de 7 grados en Managua”, afirma categórico Dionisio Rodríguez, Director del Centro de Investigación Geológica (Cigeo), de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, (UNAN).

Pero más allá de la alarma, el problema no es el sismo en sí, sostiene el especialista, sino la calidad y el diseño de las construcciones y el crecimiento desordenado que ha tenido la capital. “Managua está creciendo en desorden y la estamos saturando”, afirma Rodríguez. El problema se agudiza cuando se observa el comportamiento de la población que advertida de esta realidad se afinca o vuelve a los lugares de donde la han sacado por considerarlos de mayor riesgo.

“La gente a los pocos años olvida, igual pasa con las inundaciones del Lago de Managua, nadie puede habitar la costa que ya está inundada, pero la gente apenas va bajando ya va buscando el sitio”, afirma Carlos Rubí, geólogo del CGEO

Enorme riesgo sísmico

De acuerdo con el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, Managua es la ciudad de Nicaragua con mayor riesgo sísmico. Esto porque, según este instituto, en la cadena volcánica entre Managua y Granada existen dos grandes bloques de rocas que se friccionan de forma interminable, movidas por las siguientes fuerzas:
“a) La presión externa de las placas, b) el empuje vertical del magma que quiere penetrar la corteza terrestre para alimentar los volcanes; c) la presión vertical del gran peso de los volcanes que deforma la superficie terrestre y d) el colapso de estructuras volcánicas que en sus erupciones lanzaron gran cantidad de material a la atmósfera y dejando hueca parte de la corteza terrestre”.

Además, está ubicada sobre una maraña de fallas que constituyen un peligro para una ciudad cuya infraestructura no es la más adecuada.

Se conocen 16 fallas considerables que atraviesan la capital, y sobre ellas se ha construido una ciudad de casi millón y medio de habitantes, con 191 mil viviendas, según datos de la Alcaldía de Managua.

La importancia de Managua empezó a ponerse de relieve desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando fue elevada al rango de capital.

Desde entonces experimentó un acelerado crecimiento urbanístico. “Componían la población nueve casas de tejas y 456 de paja, esparcidas en poco más de una milla.

Todo el territorio jurisdiccional tenía 14 leguas de longitud y cinco y media de latitud. En él se contaban 47 haciendas de ganado mayor y algunos trapiches. Poblaban el lugar 752 familias, o sean 4,210 personas, indias y ladinas de todas edades”, describe la situación de Managua a mediados del siglo XVII, el historiador Tomás Ayón.

Paul Levy, ingeniero francés que llegó a Nicaragua en la segunda mitad del siglo XIX, describe Managua en 1871 como una ciudad “de 6 a 7 mil almas, como empedrada, que toma agua de su lago, que posee edificio alguno notable”.

Es decir, en más de 100 años Managua, que en esa época era parte del departamento de Granada, sólo registró un aumento de población de menos de 2 mil personas. Quizás eso explique el poco daño que sufriera la capital ante los embates de la naturaleza y no se reporte como afectada en los terremotos de 1648, 1651 y 1663, considerados por diferentes fuentes que se sintieron con fuerza en León y Granada (no se menciona Granada). Incluso el de 1663 fue tan violento que el comercio con Granada se vio seriamente afectado.

Managua siguió creciendo hasta convertirse en la ciudad más importante del país, aun cuando lo hizo en el lugar menos indicado. La primera señal vino del aluvión de Managua en 1876 y la segunda, en el terremoto de 1931. Para ese entonces, Managua ya era una ciudad con una población de más de 200 mil habitantes.

En 1968 otra serie de temblores destruyen la Colonia Centroamérica, y en 1972 se produjo el terremoto de Managua.

Ese año ya la población era de casi 400 mil habitantes, se destruyó el centro de la capital y se calcula que murieron unas 10 mil personas.

En la actualidad, dicen los conocedores del tema, el daño sería exponencialmente mayor ya que la población desde el último terremoto ha crecido más de tres veces

Características particulares

De hecho, la posibilidad de que ocurra un terremoto de mayor intensidad que el de 1972 es indiscutible, afirman los expertos, y en cálculos matemáticos se enfoca no en si va a ocurrir, sino en cuándo.

Según estudios geológicos la formación del graben de Managua es relativamente reciente. Se fue formando a partir de sedimentos volcánicos, ya que su ubicación es en una zona volcánica Apoyeque, Xiloá, Asososca, Volcán Masaya, cuyas últimas actividades se registran entre 2,000 y 2,500 años; es decir, hace muy poco de acuerdo con el registro geológico, sostienen los especialistas del Cigeo. Es por eso que la capital se encuentra sobre un lecho que todavía no termina de compactarse, agrega Rodríguez.

El problema sísmico de Managua es conocido, y es el más estudiado de todas las vulnerabilidades de Managua, dicen los conocedores. De hecho la capital está más preparada para enfrentar cualquier evento sísmico que las inundaciones mismas. Pero eso no es suficiente para evitar los daños, la respuesta puede ser inmediata pero será hasta después de ocurrido el fenómeno.

El ex alcalde de Managua, Dionisio Marenco, afirma que una ventaja relativa que tiene Managua, es que las estructuras habitacionales son pequeñas, con materiales rústicos en la gran mayoría, y a la hora de un sismo los daños podrían reducirse.

Por otro lado, toda la capital está construida sobre un sistema de fallas de las que muy difícilmente se pueda encontrar alguna opción.

Dionisio Rodríguez, de Cigeo, tiene una visión diferente: “Los daños serán mucho mayores ya que la población está más concentrada ahora que en 1972”

Construir mejor

El ingeniero Gelman Taleno, de la Dirección de Urbanismo del Ministerio de Transporte e Infraestructura, sostiene que la capital puede mantenerse en el mismo sitio conviviendo con las condiciones ambientales.

“Por ejemplo, en Managua tenemos 18 fallas, si corremos al oeste o el este siempre vamos a tener una falla a la orilla, lo lógico es que todas las construcciones de Managua sean antisísmicas, que es el tipo de muchas ciudades”.

La Coordinadora Civil advirtió sobre la falta de esa política de ordenamiento territorial en la capital, e hizo un planteamiento que ha sido una preocupación de diferentes sectores de la sociedad en torno al casco urbano de la capital, cuya geografía se ha caracterizado por los sismos que la han golpeado en períodos casi regulares, cercanos a los 40 años.

“Estamos en un período difícil ya que después de 30 ó 40 años vuelve a ocurrir un terremoto, esa es la gran preocupación, pero el gobierno no está haciendo un análisis integral de la vulnerabilidad del país y en especial de Managua”, sostiene Luisa Molina, enlace nacional de la Coordinadora Civil. Precisamente el ex alcalde de Managua, Dionisio Marenco, ha insistido en el peligro que representan la fallas que atraviesan la capital, tomando en cuenta la calidad de infraestructura que está sobre ellas.

“Es necesario que haya un buen diseño, una buena construcción, buenos materiales y buena supervisión, pero si el subsuelo falla todo se vendrá abajo inevitablemente”, sostiene Marenco, quien explica mostrando gráficos de la capital, toda la telaraña de fallas geográficas que atraviesan la capital. Según él, difícilmente una estructura podría sobrevivir si está ubicada sobre una falla que se activa.

Un detalle sobre el que Dionisio Rodríguez puntualiza, afirmando que el gran problema de las nuevas urbanizaciones y construcciones es que no están haciendo el debido estudio de suelo, es decir un estudio geológico de fondo, y afirma que se hacen estudios superficiales.

En Managua se convive con las fallas, lo cual incluso ha hecho que los sistemas de emergencia de la Defensa Civil se mantengan activados todo el año, afirma el general Mario Perezcassar, jefe de la Defensa Civil del Ejército de Nicaragua, quien aclaró que en este momento están avocados a atender la emergencia que han provocado las inundaciones en todo el país, pero la emergencia por sismos se mantiene siempre. El problema es cómo reaccionará la capital ante un desastre de este tipo, afirma el jefe militar
Daños incalculables a la economía
Los desastres naturales han tenido también efectos devastadores en la economía nacional, muchos de los cuales se repiten cada cierto tiempo y su medición ha sido muy marginal.

Por ejemplo, en el caso del terremoto de 1972 representó pérdidas calculadas en el 15% del Producto Interno Bruto, (PIB) de ese año. El huracán Juana en 1988 representó pérdidas del 2% del PIB; la erupción del volcán Cerro Negro en 1992, ocasionó pérdidas del 1% del PIB, el maremoto ocurrido ese mismo año en las costas del Pacífico, representó el 1% y el devastador huracán Mitch, dejó pérdidas de por lo menos el 45% del PIB. Según un estimado del Sistema Nacional de Atención, Mitigación y Prevención de Desastres (Sinapred), las pérdidas económicas entre 1972, año del terremoto y el año 2000 han sido de 4 mil millones de dólares aproximadamente

Distritos sobre fallas

El Distrito II de Managua es cruzado por tres fallas geológicas, y la mayoría de las viviendas se ubican en terrenos no aptos para ser habitados.

Otras zonas son afectadas por inundación (zona costera) y por tendido eléctrico de alta tensión, según la descripción de riesgos elaborado por el Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal, (Inifom).

EL Distrito III, es atravesado por las fallas Tiscapa y Nejapa, las cuales afectan una gran parte de la población que se encuentra en estas áreas incrementándose la amenaza en barrios ilegales, en donde las personas no tienen precauciones técnicas de construcción.

Los puntos críticos de inundación se localizan en el Mercado Israel Lewites, Bo. Sta. Ana, sector sur, El Recreo, René Cisneros, Casimiro Sotelo, San Judas, sector sureste, Altagracia, sector este; El Pilar.

Mientras, el Distrito IV es atravesado por las fallas geológicas Los Bancos, Tiscapa y Chico Pelón. Existen 3,728 viviendas y una población de 22,074 habitantes que se encuentran directamente afectadas por estar ubicadas sobre las fallas. Se ha cuantificado que la población total es altamente vulnerable ante cualquier fenómeno por el tipo de construcción y la ubicación de los asentamientos espontáneos (derechos de vías, de cauces, pistas, bulevares y zonas de producción).

El Distrito V es amenazado cada año por inundaciones provocadas por lluvias y por efectos indirectos de huracanes, tormentas tropicales y lluvias prolongadas.

Se encuentran 17 barrios que son amenazados por la actividad de las fallas geológicas que atraviesan al distrito incluyendo al hospital “Manolo Morales”. El Distrito VI se encuentra afectado en el costado este por la falla del Aeropuerto Augusto C. Sandino, siendo un peligro en este territorio el crecimiento demográfico y acelerado de la población, y el surgimiento de asentamientos espontáneos cuyas viviendas no cumplen con las normas de construcción.




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