
Laura Valle Otero, en permanente reconstrucción
Hiperactiva y considera que se demanda mucho como persona. Tiene carácter fuerte, aunque con la llegada de su hijo ha descubierto las bondades sensitivas de la maternidad Con tan sólo 23 años Laura Valle Otero tiene mucho que contar. En todo este tiempo se ha dedicado a coleccionar experiencias, y tras ellas momentos de éxito y alegría. Pero a Laura, más que la fama o el salario exorbitante, le interesa profundizar el papel que ella como comunicadora tiene dentro de la sociedad.
Nuestra entrevistada es la actual editora de La Boletina, cargo que ejerce desde hace un año y del cual seguramente se siente orgullosa, pues La Boletina es un medio de comunicación y llamado a la reflexión con 14 años de historia. Su objetivo, como editora, es lograr calidad en fondo y forma, calidad en información y lenguaje.
En un área verde de su trabajo, Laura evoca su pasado. Siempre fue cuadro de honor. Pero ya de grande volcó su atención en las materias que le interesaban: “todo lo relacionado a la literatura, semiótica, a la historia y las materias prácticas y creativas. Las humanidades. Odio los números, creo que me daban ataques de neurosis cuando estaba frente a un examen de matemáticas”, asegura Laura.
En sintonía con sus creencias esta joven comunicadora fue productora del popular programa “underground” El Lado Oscuro, dirigido por Carlos Vargas Arana. Su participación en el programa fue algo más que el simple hecho de trabajar en televisión. “Le metimos denuncia social, entrevistas a fondo, reportajes de eventos culturales, visitas a teatros y museos, tratando de acercar a esa ventanita a un montón de gente que sólo tenía interés en música rock y que en general rechazaban lo otro”, es decir, lo injustamente establecido. Para Laura, el programa fue una “gran experiencia” porque conoció a diferentes personajes de la cultura y la política nacional.
Luego por discrepancias prefirió retirarse y dedicar más tiempo a su hijo, Marcio Camilo, que ahora tiene un año.
También Laura trabajó con Marcio Vargas Arana en la realización de documentales. De entre tantos, produjo uno titulado Aquellos años, quedando de finalista en el Concurso Voces Contra el Silencio, en la UNAM, México, en 2003.
Dentro de poco saldrá publicado, gracias a Dos Generaciones, el resumen ejecutivo de su monografía, que trata sobre el manejo de la identidad de niños y niñas y adolescentes por parte medios de comunicación escritos.
Laura Valle es hiperactiva y considera que se demanda mucho como persona. Tiene carácter fuerte, aunque con la llegada de su hijo ha descubierto las bondades sensitivas de la maternidad.
Es crítica de su generación
“El 98% de los jóvenes hace el trabajo por plata, verse bien o por la fama. Es triste que donde se necesitan tantas manos la gente sólo piense en la fama personal o en el dinero”.
No se valora como materialista, más bien se reconoce como terca, optimista, complicada, extrovertida, pero solitaria. También tiene cierta atracción por la astrología y rápidamente informa que es capricornio y en el horóscopo chino es gallo. Su libro favorito es Siddharta, de Hermann Hesse, y entre otras lecturas, la civilización griega ocupa un puesto privilegiado en su biblioteca.
Entre otras de sus actividades se encuentra la pintura, lo hace con acuarelas, pero es de las que descarta sus cuadros y empieza otro.
“Todas son experiencias que te hacen ver la vida desde diferentes circunstancias, y a mí me gusta vivirla en el mero pellejo. Por eso puede que mi vida personal viva en permanente reconstrucción”, concluye.
Fotografía: Oscar Cantarero
El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 20 de septiembre de 2005
|