El Nuevo Diario

Cuando nos comen los perros


A sus veinticinco años, Natividad Canda se convirtió en el símbolo del tipo de justicia que los costarricenses creen que merecemos los nicaragüenses. El juez supremo, don Fernando Zúñiga, se declaró orgulloso de la conducta de sus dos perros Rottweiler. ¡Buena inversión! Al llegar las agujas del reloj a los primeros minutos del 10 de noviembre, sus cachorros cumplieron, y además bebieron sangre nica. La barra, desde un bus abandonado, gritaba entusiasmada y alentaba a las bestias continuar su tarea. No querían que los bomberos terminaran con el espectáculo esa madrugada. El agua estaba demasiado fría y podía resfriar a los cachorros. El fin de semana hubo barbacoa en honor a Hunter y a Oso. Costa Rica está de fiesta. La alegría es sólo comparable con una victoria sobre Brasil en un partido de fútbol. Costa Rica ya tiene otra razón para aparecer en el canal Discovery.

Natividad no es un acto aislado, sencillamente lo encontraron los perros. No era un diez en conducta, pero eso es lo de menos. Es el mensaje a nuestros compatriotas. Los perros andan sueltos y sedientos.

Costa Rica aún no experimenta los disturbios de la periferia parisina. Todavía no hay movilización masiva contra el racismo, pero no está exenta. Hitler tuvo una época de tranquilidad antes de sentir los efectos de la resistencia y de que el mundo se uniera en su contra. La vecina es una sociedad en la que la pureza racial es un punto importante de su agenda nacional. Costa Rica no cree en José Vasconcelos, no comparte la idea de que nuestra mayor esperanza de salvación se encuentra en el hecho de que no somos una raza pura, sino un mestizaje, un puente de razas futuras, un agregado de razas en formación; agregado que puede crear una estirpe más poderosa que los que proceden de un solo tronco.

Los nicaragüenses, no por conveniencia sino por convicción, debemos aferrarnos a esa percepción como un náufrago a una tabla, debemos demostrarlo en el río San Juan, en el rescate de Guanacaste, en la defensa de nuestros compatriotas más allá de la diplomacia.

Démonos cuenta de que desde esa espantosa madrugada, el chiste favorito en Costa Rica es que hay dos tipos de blancos, el blanco tico, blanco de raza, hermoso, como el bebé Gerber, el blanco bueno; y el otro blanco, el blanco nica: el blanco de los perros. La Asamblea Legislativa de Costa Rica estudia un proyecto de ley para declarar el 10 de noviembre el “Día nacional del perro.”

“¡Exagerado!”, dirán algunos apaciguadores que creen que se trata de un incidente aislado. Cómo se nota que nunca los ha mordido un perro. ¿Es la vecina todavía la Suiza centroamericana o se nos ha convertido en la versión regional de la Alemania nazi?
¿Seguiremos comprando productos ticos?

El autor es abogado
omoncada@tmx.com.ni


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 15 de noviembre de 2005