El Nuevo Diario

“No es momento de antiimperialismos”

Evangélicos empiezan a mostrar preocupación:

* ¿Ayudas que comprometen la paz de Nicaragua? La interrogante queda abierta
* La tentación del petróleo, la paz negativa y la necesidad de no ser emotivos en política exterior

Líderes de la Iglesia Evangélica nicaragüense mostraron signos de preocupación por el desenvolvimiento del actual gobierno al señalar un discurso confrontativo, sobre todo a raíz de la última visita del presidente de Venezuela Hugo Chávez, en tanto, como dijo el pastor Augusto César Marenco, “no es hora de hacer discursos antiimperialistas”.

El pastor Carlos Villagra consideró que antes de la última visita de Chávez, las cosas iban bien, todavía no se había dado un discurso tan confrontativo. “Tengo la impresión de que a raíz de la última visita el panorama cambió drásticamente. Es preocupante, porque parece que el capital, el petróleo y otras ofertas muy atractivas, como que están condicionando o empiezan a comprometer no sólo al gobierno sino a todo el pueblo de Nicaragua”.

Apuntó que eso es sumamente peligroso, porque nosotros no tenemos por qué ir o desenvolvernos al vaivén de lo que otros gobiernos están haciendo o piensan hacer. Aunque nos ofrezcan ayuda
--ya que nosotros hemos vivido lamentablemente de la caridad internacional por mucho tiempo--, no debe haber ningún tipo de condición, porque si nos condicionan, perdemos nuestra identidad, y al perderla nosotros dejamos de conservar nuestra nicaraguanidad y nos dejamos arrastrar por influencias foráneas, y eso no contribuye a la paz y estabilidad.

Paz negativa

Es cierto, agregó, que en Nicaragua tenemos una paz negativa, que es la ausencia de guerra, porque la paz positiva es la ausencia de violencia de cualquier tipo, como lo señala el estudioso noruego Galtunng. Gracias a Dios existe (por lo menos) la paz negativa.

Expresó que un discurso confrontativo no alimenta ese espíritu nada reconciliador anunciado en la campaña electoral, y la palabra del Señor nos interpela: Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

“Es el momento de que los nicaragüenses reflexionen a la luz de las Sagradas Escrituras. El Señor nos habla de la paz: estas cosas he hablado para que en mí tengáis paz. La paz os dejo, mi paz os doy. ¿Por qué no seguirlo?”

El también catedrático universitario criticó el hermetismo y secretismo del actual gobierno. Expresó que se practica el secretismo “cuando no hacemos las cosas de manera diáfana, porque si actuamos de manera correcta y honrada no tenemos que esconder nada. El secreto no es nada saludable, eso crea desconfianza”.

En estos dos meses, ¿cómo está la Iglesia Evangélica: expectante, preocupada?
Expectante, como toda la ciudadanía: ¿qué puede pasar? Sin embargo, si procede de manera congruente con lo que se dijo durante la campaña, pueden tomar buen rumbo. Todavía quiero ser optimista, ojalá que todo el pueblo evangélico sea optimista y asuma una responsabilidad grande: rogar a Dios por los que están en eminencia, para que el Señor les dé sabiduría e inteligencia y respondan a los intereses de la colectividad.

El pastor Augusto César Marenco recomendó al Presidente un “poco más de mesura, en el sentido de no asumir compromisos y envolverse en un ambiente donde hasta cierto punto podría comprometer demasiado al país”.

Frente a los conflictos internacionales, la pregunta es: ¿Qué ventaja sacará Nicaragua?, cuestionó Marenco. “No es que crea que todo lo que hagamos sea por sacarle algún beneficio, pero un gobernante debe ver si cuando asume una posición ésta puede generar efectos negativos”.

El actual presidente, a dos meses de gobierno, creo que tendría que escuchar lo que el pueblo dice: que no estamos de un lado ni de otro en cuanto a la situación de política internacional. En todo caso, no es el sentir de Nicaragua, sino de un sector proclive a una política determinada o influida por una exacerbación de determinado presidente o bloque. Es como si yo me contagiara con lo que el otro está haciendo, y puede ser una cuestión emotiva.

Marenco aclaró que “no soy imperialista, no creo en el imperio que somete a los pueblos y los convierte en pequeñas colonias, pero tampoco podemos hablar de un antiimperialismo, y que lo justifiquemos porque se nos quedó en el disquete del pasado, repitiendo una misma cosa ahora en otro tiempo y otras circunstancias”.

Conociendo el área evangélica donde se desenvuelve, ¿cómo ve a este gobierno en dos meses: llega a preocupación o se localizan en la franja de la expectación?
60 días son muy pocos para dar un veredicto, pero hay mensajes que se están enviando, que son como pequeñas ondas que nos trasmiten alguna preocupación. No podemos emitir un criterio total. Estamos en el período de observación y de expectación. Alguna gente dice: “Las cosas están completamente malas desde ya”, y como comienza algo determina cómo va terminar, aunque no es una regla.

El gobierno debe ser abierto con la sociedad, con el periodismo, que es importante y no debe condicionarse. En este tipo de expectación todos los nicaragüenses vemos qué es lo que viene. Estamos viendo si algunas cosas que se sospechan van a confirmarse.


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 14 de marzo de 2007