El Nuevo Diario

Nicaragua, pequeña potencia destructiva

Informe de un apocalipsis ambiental

* Si al país se le exigiera por lo menos una regular nota, no le permitirían festejar el Día Mundial del Ambiente el 5 de junio
* Róbalo, gaspar y tiburón de agua dulce en serio peligro de desaparecer del Gran Lago de Nicaragua
* En tierra firme están por extinguirse el jaguar, el puma, el tigrillo, el ocelote y otros mamíferos como el manatí, danto y zahínos, advierte experto

Si para celebrar el Día Mundial del Ambiente se exigiera al menos una regular calificación, Nicaragua no podría entrar a la fiesta del cinco de junio: más del 60% de la cobertura boscosa no existe, mientras aporta al mundo un millón 200 mil toneladas anuales de desechos sólidos domiciliares, industriales y hospitalarios.

El país contribuye al Apocalipsis mundial casi como una pequeña potencia en las artes de la destrucción ambiental que creíamos un dudoso privilegio de las naciones industrializadas.

El estudio del máster en ciencias y gestión ambiental, David Ríos, descubre la Nicaragua que no aparece en los discursos oficiales, parlamentarios o del Ejecutivo, aunque sí en ciertas entidades, pero de bajo perfil mediático.

Los incendios forestales, la cultura de tumba, roza y quema ha eliminado más del 60% de la cobertura boscosa nacional, sostiene.

Según el estudio del estado ambiental elaborado por el Marena (Estudio de País de Biodiversidad, 2000), en el país se han identificado dos zonas de endemismo de flora, coincidiendo con las zonas altas de nuestra geografía.

Especies endémicas

Una de estas zonas, cita el informe, pertenece al área de Santa María de Ostuma, entre Matagalpa y Jinotega; el cerro de Peñas Blancas, la laguna de Miraflor, y los cerros Quisuca, Kilambé y Tepesomoto. El segundo sitio de endemismo se localiza entre el volcán Mombacho, y la isla de Ometepe. Se estima que hay unas 60 especies endémicas (propias o exclusivas de determinada zona).

La riqueza de la fauna, según inventario existente, subraya el experto, es de mil 53 especies de vertebrados, y las especies invertebradas superan las 10 mil especies, sobre todo los insectos.

Los estudios han determinado la existencia de 63 especies de peces de agua dulce, siendo las más abundantes, las familias Cichlidae, Characidae y Poecilidae.

Algunas especies pudieran verse amenazadas por la sobreexplotación, la contaminación de aguas (dulce y marina), la pérdida del caudal y la desecación de los ríos.

Ictiofauna por desaparecer

Las especies de ictiofauna --peces-- más explotadas son el róbalo (Centropomus undecimalis) y (Centropomus parallelus), tburón (Carcharinus leucas), pez sierra (Pristis pectinata), sábalo real (Tarpón atlanticus) y gaspar (Lepisosteus tropicus). Y los crustáceos que más se explotan son: langosta (Panulirus argus), camarón (Panaeus spp.) y el camarón de río (Macrobrachium carcinus).

Es lamentable, señala Ríos, que en 2007 todavía no conozcamos la situación poblacional, hábitat y distribución en que se encuentran las especies de caoba, cedro, pochote, ñámbar, guayacán y otras muchas variedades de maderas preciosas que han sido exterminadas sin haber contado con un registro de ellas.

“Otras están en eminente peligro de extinción. En esta misma situación están todos los felinos: jaguar, puma, tigrillo, ocelote y otros mamíferos como el manatí, el danto, el sahíno etc.”.

Donde no llega ni el Himno Nacional

Cuando uno viaja a territorios tan lejanos, como San Juan del Norte, o navega a lo largo de todo el río San Juan, se da cuenta de que ahí no llega siquiera el Himno Nacional. Por eso, al escuchar voces como las de David Ríos uno no se asombra.

“Nadie se preocupa por el manatí, que es un sirénido emblemático, dentro de los humedales de San Juan del Norte”, advierte con preocupación.

Y es que en la capital, un grupo de personas protesta por la caza de las ballenas, pero nadie levanta su voz por ese manatí que está, “en el punto culminante de su extinción”, subraya Ríos.

Nadie se preocupa por los felinos que también han llegado al borde del exterminio.

Las nutrias son otra especie que si no se hace nada por ellas, sólo podrán ser conocidas por los niños en las enciclopedias.

Ríos aclara: “No es que esté en contra de que se hagan estas protestas (por la ballena), pero aquí hay muchas especies en el filo de la navaja y nadie clama por ellas”.

De hecho, no hay un solo programa para decir: “Vamos a frenar esto a través de técnicas”. Lo que sí se ve es el extremo interés de seguir desbaratando las cuencas hidrográficas, y con ello la desaparición de su biodiversidad.

Se acuerdan de ballena y no del manatí

El experto en medio ambiente dijo que aquí se hace bulla por cualquier cosa, y últimamente por el cierre de una emisora en Caracas --lo cual no quiere decir que sea bueno--, pero se impone un silencio a la destrucción de la riqueza biológica de Nicaragua.

Mientras el ambiente se degrada a niveles alarmantes, que está poniendo en peligro la especie humana, no estamos haciendo nada para resolverlo; nos estamos preocupando por situaciones de más fácil solución, cuestiona Ríos.

La situación caótica del calentamiento global, de los recurso naturales, la pérdida de los bosques y la biodiversidad, todo está interrelacionado con el desarrollo económico social y de la misma seguridad del planeta. Y esto lo obviamos por cosas menos importantes, criticó.


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 4 de junio de 2007