El Nuevo Diario

Iván Uriarte y sus Imágenes para Dalí


¿Por dónde entrar a la región del poeta? Quizá por aproximación a un sueño, en Este paisaje marino con improvisado lecho, en que el escatológico soñador de angustias sitúa la vertical carne del hombre… o quizá mejor fuese con Gala mira a Cala pero no la mira aunque la esté mirando… o mejor aún en el súper fetiche abundoso El caballero de la muerte, que apenas muere sigue viviendo sobre el inmarcesible trono con su aleteo en el tiempo: Es el tango nocturno del esqueleto sobre agorero caballo de iluminada crin…
Más que cautiva prende el verso extraño, estremecedor, de protesta en que despliega el poeta Uriarte su estampida existencial: Son los fusilados de la guerra Civil Española esperando la redención. La estructura versificada de las ideas entran en los ojos del alma, y hablan por toda una serie de conjunciones que revolotean en el inasible deseo de búsqueda, de paz, de realismo, emergiendo del amor a la praxis.

La nueva temática en la poesía de Iván Uriarte no basta con leerla, por este camino no se llega a ninguna parte, no se produce el encuentro entre poeta y lector: es necesario pensarla. Algo similar a la de Martínez Rivas y un poco afrancesada al estilo Rimbaud, precursor del surrealismo: El Barco Ebrio (1871), Una temporada en el infierno (1878). Iván Uriarte llama nuestra atención con El Caballero de la muerte, El asno podrido, El piano petrificado.

El poeta de Imágenes para Dalí parece haber seleccionado obras del pintor que se ajustan a su propia condición anímica de escatológico iconoclasta, en que aunque no es medianoche aún la carne del equino todavía prolifera y su escasa armadura es un noctámbulo juego más…
Quiero dejar constancia: es en Imágenes para Dalí donde he encontrado al poeta que he leído en otros libros, tal vez más alegres y gustosos, pero menos libros. Porque en verdad, la estirpe de la mesa no siempre está servida en todo plato.


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 16 de septiembre de 2007