
La tragedia de los buzos miskitos
Más de ochenta han sufrido descompresión en últimos seis meses Fermín López Porfirio Crachman, un buzo con más de veinte años de experiencia, pasó los últimos tres meses de vida postrado en una cama del hospital, mientras se consumía poco a poco como hoja que seca el sol.
Los médicos habían dicho a los familiares y empleadores de Crachman que ya no se podía hacer nada más que esperar la muerte.
Este buzo, después de noventa largos días y noches, falleció el pasado cuatro de diciembre, sumándose a la lista de miskitos que mueren sin dejar nada a sus hijos, más que dolor y tristeza.
Hasta la fecha, ya suman ochenta y ocho los buzos que han sufrido accidentes por descompresión en los últimos seis meses, mientras que las estadísticas iniciales indican que son más de mil los afectados desde inicios de los noventa.
Sin embargo, las muertes suman más de siete, y en los últimos meses hay un promedio de una muerte por mes, y nadie dice nada al respecto.
La víctima más reciente --sin contar el buzo desaparecido hace tres días-- es Ernesto Kellam, de 47 años, quien falleció casi de forma instantánea después de subir de las profundidades del mar cuando realizaba labores de captura de langosta, el pasado 26 de diciembre. Aumentó después de “Félix”Los accidentes por buceo se han incremento después de finales de septiembre, cuando se reanudó la pesca luego del paso del huracán Félix, que destruyó los bancos de pesca, por lo que la langosta se escaseó, razón por la cual los buzos se ven obligados por los empresarios a sumergirse a mayores profundidades para poder sacar “el oro del mar”.
Lo más indignante de estos casos es que ni las empresas ni el Estado han querido asumir responsabilidad alguna, de tal manera que cuando un buzo muere, la familia puede recibir como indemnización entre diez mil y veinte mil córdobas, en algunos casos, mientras que en otros no reciben absolutamente nada.
Uno de los tantos casos es el del buzo Adrián Flores Young, de 28 años y originario de Walpa Siksa, comunidad ubicada en el litoral sur de Bilwi, quien sufrió lesiones graves en la médula y sus nervios, a tal grado que sólo puede mover la cabeza y los ojos, por lo que requiere de la ayuda de su esposa para hacer todo.
Según nos contó Adrián, se enfermó el 10 de agosto de 2003 a las dos de la tarde, cuando trabajaba para un acopio en Corn Island propiedad de la empresa pesquera KAF, y desde entonces lo trasladaron a Bilwi. Fue entregado a su esposa, y desde entonces no ha vuelto a saber de su empleador ni de su jefe inmediato Hopington Rosales. “No me pagaron ni las langostas que había sacado en ese viaje”, se lamenta este hombre, quien siente que la vida se le escapa poco a poco.
En la Región Autónoma del Atlántico Norte existen más de 800 buzos lisiados, afectados por el síndrome de descompresión. De ellos, muy pocos han recibido alguna ayuda o indemnización por los daños sufridos durante sus labores, y los muertos superan los 200 desde 1990.
Evenor Saballos, presidente del Sindicato de Buzos y Marinos de la Región Autónoma del Atlántico Norte, manifestó que la escasez de la langosta en el Caribe hace que los buzos tengan que ir a mayores profundidades, lo que significa que cada vez están más expuestos a sufrir un accidente por descompresión.
Otro aspecto que ha contribuido con los accidentes, es que una gran parte de los trabajadores del mar desconocen de técnicas mínimas de buceo, debido a que todos han aprendido a hacerlo de forma empírica.Se los lleva la sirenaDebido a esta debilidad, muchos de estos valientes hombres corren el riesgo de no poder medir la profundidad y la cantidad de oxígeno en sus tanques, por lo que muchas veces, cuando se encuentran pescando a más de 100 pies de profundidad se les termina el oxígeno, y salen demasiado rápido, sin tomar en consideración las normas básicas de buceo.
Muchos buzos miskitos llaman a la descompresión la enfermedad de la “Liwa Mairin”, que traducido al español es sirena. Muchos creen que el buzo o marino que muere en el mar o se enferma y luego muere en tierra, la sirena se lo lleva. Evenor Saballos, en su calidad de presidente del Sindicato de Buzos, señaló que muchos de ellos han dicho haber visto a una mujer muy linda de pelo largo, y de la cintura para abajo en forma de pez, y luego cuando éstos salen del agua se han enfermado.
Esta creencia muy enraizada en el pueblo miskito ha hecho que muchos familiares de los afectados, en vez de llevar a sus enfermos descompresionados al médico o a un hospital, los lleven a sus comunidades, donde comienzan a tratarlos con medicina tradicional y hierbas, que al final no sanan al enfermo.¿Qué es el síndrome de descompresión?El doctor Donald Weil, en su capítulo sobre la Enfermedad Descompresiva en Buzos, en el libro Condiciones Laborales de los Buzos Miskitos, publicado por la Organización Internacional del Trabajo, explica que cuando una persona respira a gran presión por largo tiempo, la cantidad de nitrógeno disuelta en su cuerpo aumenta considerablemente, y la sangre que circula por los capilares pulmonares se satura con nitrógeno. En un período de varias horas, el exceso de nitrógeno es llevado a todos los tejidos del cuerpo hasta saturarlos.Síntomas de la enfermedadEntre los síntomas de descompresión se encuentra el colapso con pérdida del conocimiento, dolor en las piernas o en los brazos, dificultad para respirar, fatiga, dolor intenso y parálisis.
Es necesario señalar que los problemas más graves suelen relacionarse con la formación de burbujas en el sistema nervioso central. Se ha demostrado que las burbujas han interrumpido vías importantes en el cerebro o en la médula espinal.
El doctor Weil agrega que el sistema nervioso central no es el único foco de lesión durante la enfermedad descompresiva, pues las burbujas se pueden formar en la sangre y quedar detenidas en los capilares de los pulmones, dificultando la respiración, agravando el estado de la persona, y en muchos casos ha sido la causa de muerte.Sin derechos laboralesHasta hace año y medio, los trabajadores del mar, buzos, cayuqueros y demás marinos en la RAAN carecían de un contrato laboral con sus respectivos empleadores, por lo cual, éstos no asumían responsabilidades ante accidentes, enfermedad o muertes, y mantenían una relación laboral informal.
Para evadir responsabilidades patronales, las diferentes empresas y dueños de barcos inventaron la figura del sacabuzos, el que tiene el trabajo de enlistar a los buzos y cayuqueros, apuntarlos en un listado, y presentarlos al dueño de la embarcación, de tal forma que cualquier demanda o reclamo no es con la empresa. Los dueños de barcos dicen entonces “que nuestro único empleado aquí es el sacabuzos”, y de esa manera se han venido burlando de la dignidad de miles de trabajadores del mar.Ministerio del Trabajo del lado de las empresas Ligado a esa ilegalidad está el respaldo que los dueños de las empresas reciben por parte de los inspectores de trabajo que han desfilado por esta delegación, ya que ninguno quiso exigir a los empresarios las condiciones laborales mínimas de contratación.
Hay buzos como Valdivia Dionisio Alberto, de 47 años --desde hace siete años inválido por el síndrome de descompresión--, quien acusa a funcionarios de la Inspectoría del Trabajo de recibir beneficios de parte de los empresarios para que siempre estén del lado de éstos, de tal manera que los buzos tienen muy pocas posibilidades de ganar una demanda contra sus empleadores.
En varias ocasiones, EL NUEVO DIARIO visitó las oficinas del Mitrab con la intención de entrevistar a la delegada o a la inspectora departamental, sin embargo, siempre dijeron que no se encontraba.Empresas desintegran comisión especial En junio de 2006, el pleno del Parlamento Regional aprobó una resolución donde autorizan al gobernador a buscar una solución al problema de los buzos, para lo cual se formaría una comisión institucional especial, con representantes de la Fuerza Naval, del Mitrab, del INSS; con las comisiones de Salud, de Asuntos Laborales y Recursos Naturales del Consejo Regional y del Ministerio de Salud, y con la Secretaria de Salud del Gobierno Regional.
Entre las responsabilidades expresas en la resolución estaban que esta comisión elaboraría un plan de inmediato para la aplicación del seguro social en el sector de los trabajadores del mar, la aplicación del Código Laboral de Nicaragua, en lo que respecta a los contratos de trabajo e higiene ocupacional, y que las empresas pesqueras facilitarían a la comisión el listado de todos aquellos buzos que han resultado lesionados y muertos en sus embarcaciones, y el tipo de ayuda que se les ha brindado.
Lamentablemente, ninguno de los puntos señalados fue cumplido a cabalidad debido a que las mismas empresas se encargaron de desintegrar la Comisión que antes de diciembre de ese año ya era infuncional. Algunos empresarios aseguraron a sus empleados parcialmente, en cambio hay otros que no lo hicieron del todo, y lo mismo sucede con los contratos laborales: cuando la embarcación zarpa a faenar, si al llamar a una persona que está en la lista no aparece, entonces suben a cualquiera que esté cerca, con tal que quiera ir a trabajar.
Existen múltiples denuncias y quejas de la labor que realizan los inspectores del trabajo, pero todo parece indicar que éstos están nombrados de forma vitalicia, debido a que ni durante los gobiernos de Alemán y de Bolaños, ni ahora, los han movido o despedido, debido a que cambian de color como el camaleón, y eso les da seguridad laboral… y los buzos siguen muriendo sin recibir sus familias ningún tipo de ayuda.
La Ley de Pesca y Acuicultura, creada en 2005, en su artículo 137 manda la creación de un Fondo Especial para la Protección y Seguridad de los Buzos Nicaragüenses, para garantizar la mínima atención médica y otros subsidios y prestaciones sociales. El mismo artículo estipula que dicho Fondo se derivará de 0.07 centavos de dólar por cada libra de langosta que se exporte, lo que pasará a esta cuenta.
Sin embargo, los sindicatos de trabajadores del mar y asociaciones de buzos discapacitados han denunciado que el Estado mismo se quedó, a través del Ministerio de Salud, con los 774 mil 254 córdobas obtenidos de los 0.07 centavos de dólar por cada libra de langosta, hasta mayo de 2006, los que --afirman-- serán invertidos en capacitación de personal médico sobre el manejo de la cámara hiperbárica, debido a que actualmente no existen personas especializadas en el manejo del equipo y atención a buzos enfermos.
También han decidido que otra parte de este dinero sea utilizado en el mantenimiento de la infraestructura donde actualmente se encuentra la cámara, y en otros gastos que, según la Asociación de Buzos Lisiados, no deben ser cubiertos por este fondo.
Mientras tanto, el fondo recaudado desde mayo de 2006 hasta diciembre de 2007 aún permanece en manos del Ministerio de Salud, a pesar de que ya existe una voluntad expresa de parte de ese Ministerio de entregarle una parte de ese dinero a la Asociación de Buzos Lisiados de la Costa Caribe.
Alipio Alexander ha dicho que el desembolso de dicho dinero, que corresponde a 815 mil córdobas está en dependencia de la gestión que haga el gobierno regional, “nosotros teníamos la esperanza de que en diciembre tendríamos un pedazo de pollo en nuestras mesas, pero no fue así, seguimos esperando”.
El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 21 de enero de 2008
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