
Regia todo el tiempo
Coordinador de Diseño de Modas
Univalle
Es hora de trabajar. No sé qué ponerme. El desayuno, los niños, el colegio, la merienda, el marido y un montón de cosas más, son parte de esa mañana agitada en la que todos los días hay que batallar para salir presentable al trabajo, a la universidad o a donde vayamos.
Hoy te traemos consejos prácticos con los que podés ahorrar tiempo y salir de casa tan presentable, como si tal te hubieras tomado cuatro horas haciendo la labor de arreglarte para lucir impecable.
Comenzá desde en la noche anterior preparando diariamente lo que pensás ponerte; así ahorrás tiempo. Hacé de esto un hábito, para no perder tanto tiempo en la difícil decisión de elegir la ropa para usar en la jornada diaria.
Escogé colores que te favorezcan y que te pongan de buen ánimo; recordá que el color tiene influencias poderosas en la psicología del ser humano.
El calzado, las prendas, el bolso y todos los extras que complementen el vestuario dejalos listos desde la noche anterior.
El cabello representa el mayor de los atrasos cuando no tenés el tiempo de visitar un salón de belleza. Por la mañana tratá de secar el cabello con una toalla, sin estrujarlo mucho, para que no parezca un nido de aves; sino más bien siguiendo la dirección de las hebras para amoldar el estilo, y luego lo ayudás a fijarse con una secadora. El peinado durará más si usás algún adorno como prensa pelo, trabas o peinetas, que ahora vienen muy de moda con el tema Vintage.
Si sos de cabello lacio, no tenés mucho problema porque con una coleta quedás de maravilla. Las moñas o shignongs (moñetes al descuido en la parte baja de la nuca) quedan perfectos, tanto para las de cabello lacio como para las onduladas o más rizadas. Las que no poseen un cabello tan favorecido y es más rebelde por el tipo de hebra, no tienen que perder la paciencia ni mucho menos la esperanza: no hay nada que un buen producto para el cabello no pueda arreglar; las moñas y trenzas son adecuadas sabiendo cómo hacerlas.
Respecto al maquillaje, lo más natural y neutral posible hacen a una mujer más sofisticada, linda, elegante y fresca para lidiar con el día que le espera lleno de agitaciones, demandas y tareas.
Los colores marrones ayudan a definir rasgos tanto en los ojos como en las mejillas. Los azules dan profundidad y misterio a la mirada. También le dan un aire de lozana juventud a la mujer que lo usa; y por último, los rosas con brillo hacen a una mujer jovial, serena, calmada y segura. Te ayudará mucho en esos días de depresión, pues el color rosa ayuda a ver la vida con más optimismo.
Y por último nunca dejés de verte en el espejo y aplicar todos los consejos que te damos cada martes. Si no te sentís segura, acudí donde un experto para hacer una rutina de elección de vestuario, colores y accesorios para el día siguiente.
El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 14 de octubre de 2008
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