El Nuevo Diario

Pionera del reporterismo y de la lucha social

Clementina Rivas graduada en periodismo y la calle en años 60

Su padre quiso que estudiara farmacia, pero el destino la remitió al periodismo, por lo que llegó a convertirse en una de las primeras reporteras que, con grabadora en mano, se lanzaron a entrevistar a funcionarios públicos durante la década de los 60, algo que solamente lo hacían los periodistas.

Nos referimos a Clementina Rivas, quien este tres de febrero retornó a su “segunda Patria”, Canadá, pero antes delineó para END las experiencias que acumuló en Nicaragua como periodista y militante del Partido Socialista Nicaragüense (PSN).

Nació en Diriá el 17 de abril de 1942. Sus padres fueron el médico cirujano Manuel Rivas Aguilar y Dolores Franco Alonso, quien se separó del galeno cuando Clementina estaba muy pequeña.

Al igual que la mayor parte de las mujeres en Nicaragua, fue una madre soltera que creó a sus tres hijos (Tania, Nadia y Manuel Daniel) y se los llevó a Montreal.

Está retirada del periodismo, y como goza de una pensión en Canadá, escribe poemas y pinta. Actualmente estudia unos 15 títulos de libros sobre medicina natural, lo que al parecer es algo de la influencia de su padre, que fue el médico de toda Diriá.

Se educó en la Escuela República del Uruguay, y estudió su secundaria en el Instituto “Miguel Ramírez Goyena”, de donde egresó en 1960. Ahí se rozó con estudiantes que se involucraron en la lucha por desterrar el somocismo en Nicaragua, como Álvaro Montoya Lara, quien cayó en combate en el Frente Sur

El pleito con su padre

Después que se bachilleró, comenzó un “pleito” con su padre, quien quería que estudiara Farmacia en la UNAN-León. Le hizo caso a su padre y estuvo un año estudiando esa carrera, pero al ingresar al segundo año, cuando iba a laboratorio, “sentí el golpe” de un ácido. “No me gustaba, y pensaba que mi vida iba a transcurrir detrás de un mostrador, pero eso no era para mí. En el fondo sentía que mi futuro era escribir algo así como novelas, escribía poemas y los desechaba”.


Encuentra la puerta para el periodismo
Cuando la embajada norteamericana financió unos talleres para capacitar a los periodistas empíricos de la década de los 60, Clementina tuvo otra puerta para su instrucción.

Entró a la Escuela de Periodismo, en la UNAN, en 1962 y egresó en 1966. En la misma promoción donde salieron valiosos profesionales de la comunicación.

“Aquella escuela de periodismo nos daba una formación integral, porque uno salía con todas las bases para hacer cualquier posgrado, pero cuando la escuela la adscribieron a la UCA la cercenaron, convirtiéndola en escuela de comunicación, y esto se lo dije una vez a Guillermo Rothschuch cuando lo llegué a entrevistar. Lástima que la publicación en una revista que tenía no salió por falta de recursos económicos”, dijo

Su primer "Angel"

Antes de ingresar en la universidad aplicó a una vacante en La Curacao, después de leer un anuncio de que necesitaban a un bachiller. Ahí conoció al escritor Adolfo Calero Orozco, quien llegó a buscarla a su casa. El escritor se convirtió en una especie de “Ángel” de Clementina.

Ingresó a La Curacao, donde llegó a ser jefe del Departamento de Contabilidad y asistente del contralor de la empresa. También estuvo en un departamento donde se elaboraban recibos de cobros en una máquina IBM.

Así logró pagar sus estudios de cuatro años en la universidad. Ahí conoció a Ernesto Pasquier, quien después del terremoto del 72 estuvo de gerente de La Curacao, y “ahí aprendí muchas cosas que me enseñaron a ser administradora de mi propio noticiero y me abrieron muchos campos”

Su primer trabajo en radio

Después que saca su licenciatura se fue a buscar trabajo a Radio Centauro, donde Mario Fulvio Espinosa dirigía los noticieros. Éste le dijo que no podía pagarle, pero ella le expresó: “No me importa que no me pagués, lo que quiero es familiarizarme con la grabadora, salir a la calle, ver el teletipo. Para que ganara algo, Mario le dijo: “Buscate tu anuncio, porque aquí todos salimos a vender para pagarnos nuestros salarios”.

Para ese tiempo salió el semanario “Extra”. Ignacio Briones Torres conoció su trabajo, por lo que Rodolfo Avendaño Sandino y Manuel Espinoza Enríquez la llamaron para que trabajara con ellos, por lo que logró combinar prensa escrita y radial. Cuenta que se subió en una moto con Francisco Rivas Quijano para ir a reportear. “Rivitas” era el fotógrafo de ese semanario

Dueño del Canal 2 la mandó a correr

También pasó por el noticiero “Sucesos” cuando lo dirigían José Esteban Quezada y William Ramírez, con quienes laboró un tiempo. Con Manuel Espinoza trabajó en “Extravisión”, pero, asegura, la mandó a correr Octavio Sacasa, quien en una reunión con Espinoza le dijo que Clementina era una comunista y que no la quería volver a ver en el canal.

La orden del dueño del Canal 2 fue porque Clementina mezcló un reportaje sobre el Teatro “Rubén Darío” con un basurero que estaba al lado, donde llegaban niños y adultos a buscar qué comer.

Espinoza le “doró la píldora” para no decirle la orden de Sacasa. Le dijo que no podía pagarle lo que habían convenido y que si quería seguir, tenía que recibir la mitad de lo acordado, porque la otra parte la iba a destinar para pagarle a Silvio Mora que iba a ser contratado. En “Extravisión” le habían prometido 3 mil córdobas mensuales. Clementina se dio su lugar. Se retiró y le dijo: “Quedate con Mora, porque éste puede ganar los 1,500 córdobas, porque es un profesor y vos lo vas a hacer periodista”

Otros momentos de su vida

Otro momento difícil lo pasó en 1974 por sus escritos, que no fueron del agrado de la Dirección de Radio y Televisión, cuyo jefe era el ya fallecido coronel Luna. “Me tildaron de comunista, y cuando pusieron la “Ley del Bozal” tuve un altercando con un teniente de apellido Boza por las revisiones que le hacían a los materiales de los radionoticieros”.

Ella andaba embarazada de su segunda hija. Boza encontró en el material que iba a transmitir algo con olor a comunista. “Yo le reclamé y le dije que eso no era comunismo, sino la realidad que se vivía en el país, pero él se enfureció y me quiso pegar”.

Se metieron a defenderla Angelita Saballos y Rafael Báez (ya fallecido). Llegó el coronel Alberto Luna Solórzano, quien era más decente con las mujeres y preguntó: ¿Qué es lo que pasa aquí?, y Boza le responde: “Nada, es que aquí los perfiles que tienen estas mujeres son cosas de comunistas al hablar de los obreros”.

Luna les dijo que no se preocuparan y mandó restricto al teniente Boza

Su ingreso al PSN

Ingresó en 1963 al PSN “reclutada” por Hortensia Rivas, quien es su prima, y además se bachilleró junto a Rivas en el Goyena. Viajó a Moscú donde permaneció un año estudiando Ciencias Políticas antes del terremoto de 1972.

Al regresar a Nicaragua hizo todo lo posible e imposible para que la OSN (Oficina de Seguridad Nacional de Somoza) no la etectara.


ebarberena@elnuevodiario.con.ni


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 8 de febrero de 2009