El Nuevo Diario

Desde el fraude hasta los pañales

Inusitado discurso de ex canciller

La “Orden José de Marcoleta” que le impuso el Canciller de la República, Samuel Santos, no evitó que a sus 90 años de vida, el erudito y ex Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, doctor Emilio Álvarez Montalbán, emitiera fuertes críticas al gobierno del presidente Daniel Ortega, a quien calificó de autoritario.

“Me preocupa mucho el comportamiento de los poderes del Estado. En el Ejecutivo, por ejemplo, tenemos un titular (Ortega) simpatista, autoritario, y que le encanta la oratoria inflamada. Además, ha iniciado un proceso que yo diría oculto, para cambiar la Constitución, viejo expediente de los políticos nicaragüenses, que reforman la leyes para colmar sus ambiciones”, expuso Álvarez Montalbán ante un auditorio lleno de diplomáticos, antiguos colegas y funcionarios públicos.

Antes, a las 11:25 de la mañana de ayer, Santos habría iniciado su ponencia en el auditorio de la Cancillería ante los invitados: “Mi apreciado amigo… me corresponde el alto honor de cumplir un acuerdo del compañero Presidente de la República, comandante Daniel Ortega Saavedra, de imponerle la Orden José de Marcoleta, en el grado de Gran Cruz”.

Elogios y la palabra

Luego de una basta remembranza de la trayectoria del también escritor Álvarez Montalbán --quien fungió como Canciller de la República entre enero de 1997 y septiembre de 1998--, el Canciller le cedió la palabra para que se dirigiera a los invitados, entre los que estaban el ex presidente Enrique Bolaños, el ex canciller y ahora diputado Francisco Aguirre, el fiscal Julio Centeno Gómez, y representantes del cuerpo diplomático y de organismos internacionales, entre otros.

¿Qué es lo que causa la larga y repetida falta de desarrollo de este país? Se preguntó Álvarez Montalbán ante un público atento. “Comencé a leer la historia de este país y encontré las respuestas”, expresó el también miembro de la Academia Nicaragüense de la Lengua Española y de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua.

“Hemos sufrido al menos diez guerras civiles, hemos tenido tres dictaduras abusivas y largas, hemos estado 35 años en anarquía y 20 años de intervención extranjera”, resumió en 26 palabras el galardonado, quien agregó: “Tenemos, además, muy sádico de nosotros, conflictos que pueden terminar en guerra civil”. Sin embargo, expresó que esos conflictos son corregibles.

El fraude

“Sí es verdad que hay libertad de prensa y de organización (pero) hay un acoso indiscutible en la voluntad de intimidarlos… y un Poder Electoral con insistencia de hacerse los sordos frente al enorme fraude de las elecciones municipales de noviembre pasado”, enfatizó.

Pero las críticas no terminaron, y el también analista político continuó expresando sus percepciones de la coyuntura política nicaragüense: “El Poder Judicial no termina de acabar con la corrupción y con la ineficiencia de ese poder público… reconozco que el gobierno tiene un sentimiento de solidaridad con la gente de pocos recursos; lástima que usa métodos que no son los apropiados y que transforma a los funcionarios civiles en piezas de su clientela política”.

“Los políticos de este país, en vez de servir para crear instituciones sólidas y eficientes, han servido nada más para repartirse cuotas de poder. Lo que hay en Honduras es una típica lucha por el poder, que no nos concierne”, advirtió.

¿Qué se puede hacer para cambiar todo esto? Se preguntó nuevamente Álvarez Montalbán y se respondió: “Lo primero es darnos cuenta de nuestros errores, y, lo segundo, revisar que nos hallamos en una situación muy conflictiva. La crisis financiera global ya llegó a Nicaragua, tenemos problema de un ambiente político muy tenso; hay dificultades de conseguir dinero para que el erario cumpla con su presupuesto”.

Los políticos y los pañales

Para finalizar, el ex canciller se despidió con un epigrama de Bernard Shaw: “A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos a menudo, y por las mismas razones”, concluyó, mientras los invitados se levantaban de sus asientos y aplaudían efusivamente las palabras del letrado.


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 9 de julio de 2009