El Nuevo Diario

Mito de “Chico Largo” cumple 150 años

La leyenda del hombre que pactó con el diablo y fue feliz en Ometepe

* Turistas llegan a la isla seducidos por la historia y descubren el paraíso de Charco Verde
* Rosario Murillo entre visitantes, la que se fue convencida de lo sobrenatural en la finca y hasta dejó un custodio para las malas vibras

ISLA DE OMETEPE
Hace 150 años nació en la Isla de Ometepe una leyenda que en su momento gozó de mucha credibilidad entre humildes habitantes de esta paradisíaca isla y hoy, la tenebrosa historia que los isleños no están dispuestos a dejar morir, es parte de las ofertas turísticas de la zona.

Se trata de la leyenda de “Chico Largo”, la cual tiene como escenario la reserva de la laguna de “Charco Verde”, localizada en la finca “Venecia”, dos kilómetros al sur de la comarca San José del Sur y que hoy es propiedad de tres hermanos, entre ellos Ramiro Rivera, de 36 años.

Según Rivera, en el siglo XVIII la finca perteneció al famoso “Chico Largo”, cuyo nombre real era Francisco Carballo y al cual los lugareños describían como un hombre alto y delgado. Según Rivera, la ambición de tener un buen nivel de vida lo llevó a hacer un pacto con el diablo.

“Al morir, en 1854, nació el mito de Chico Largo y el encanto de la laguna de Charco Verde, ya que Carballo antes de morir pidió ser sepultado al fondo de la laguna. Desde esa fecha se dice que el lugar está encantado y que Chico Largo sale a comprar almas que luego convierte en ganado”, explicó Rivera

Vida a la leyenda

Agregó que en 1942, su papá, Emilio Rivera Moreno, compró la propiedad que perteneció a “Chico Largo” y se encargó de darle vida a la leyenda. Como prueba de ello contó que en una ocasión a su padre se le ocurrió regalar una res a Julio Martínez, para que la destazara y comercializara la carne. Rivera Moreno y Martínez se aliaron para hacer creer a la gente que el semoviente era una persona.

Lo que ocurrió es que Rivera Moreno y Martínez exprimieron limón y echaron sal en los ojos de la vaca ocasionando un ficticio lagrimeo. “Cuando la gente llegó a comprar, Martínez se hizo el desmayado y cuando recuperó el conocimiento les dijo que la vaca había hablado, que imploró que no la destazaran y que les dijo cómo se llamaba. Al ver los ojos del animal la gente creyó el cuento”, relató Rivera.

Otro relato de esta leyenda ocurrió a inicios de los 80. Según Rivera, a raíz del triunfo de la Revolución Popular Sandinista la propiedad le fue confiscada a su padre y en dichas tierras instalaron una base militar. Al poco tiempo sucedió un incidente que muchos aun recuerdan en la Isla de Ometepe. Se dijo que una noche de luna llena, el fantasma de “Chico Largo” se presentó a la base a reclamar la propiedad. Los soldados intentaron detenerlo y descargaron sobre el fantasma una tremenda balacera.

De acuerdo con Rivera, al día siguiente, no se encontró un solo soldado en la base militar, sólo destrozos y vacas, cerdos perros y aves muertas productos de los disparos. A partir de ese momento, los Rivera recuperan “Venecia”

Primera Dama sintió a “Chico Largo”

Entre las versiones actuales se señala que al fondo de la laguna, “Chico Largo” tiene su propia ciudad, la cual ha creado al sumar todas las almas de las personas que han pactado con él, también dicen que quienes se niegan a cumplir, son trasformadas en vacas u otras especies de animales.

Rivera, al igual que su padre, se ha dado a la tarea de mantener con vida esta leyenda, por eso se ha ganado el mote de “El Diablito”.

Según él, en 1999 la hoy pareja presidencial llegó hasta la laguna de “Charco Verde” y hasta doña Rosario Murillo realizó un ritual allá en la finca.

“Ella nos explicó que sentía vibras y un magnetismo que salió del interior de la laguna, como asegurando la presencia de seres extraños dentro del cuerpo de agua”, contó Rivera, tras mostrar un extraño muñeco que la Primera Dama le envío después de aquella visita. “Bueno, yo lo conservo, no sé qué es ni para qué es, pero lo conservo”, dijo.


El Nuevo Diario - Managua, Nicaragua - 20 de julio de 2009